Automotrices piden más dólares para sostener la producción

En los próximos 12 días se definirá una parte importante de la suerte que correrá la industria automotriz en el año. El sector, que dejó atrás la época dorada durante el kirchnerismo y apunta a evitar una profundización de la crisis que lo acecha desde 2014, les presentó la semana pasada a los ministerios de Economía y de Industria sus requerimientos de dólares para terminar el año con una producción cercana a las 600.000 unidades, casi en el mismo nivel del año pasado, pero 10 por ciento menos que las expectativas iniciales y lejos de los números de 2013.

Hasta ahora, las posiciones están lejos: las terminales esperan acceder a unos US$ 260 millones por mes para pagar importaciones de partes y, en menor medida, de vehículos, pero el Gobierno les garantiza, hasta ahora, un piso de US$ 160 millones .

En términos económicos, es una de las mayores preocupaciones que recorren los stands y las charlas entre ejecutivos en el 7° Salón Internacional del Automóvil, que se realizará desde hoy y hasta la semana que viene en La Rural.

Isela Costantini, la presidenta de Adefa (la asociación que reúne a los fabricantes de automotores) y CEO de General Motors Argentina, se define como optimista. Sin embargo, reconoció: «No sabemos cuánto tiempo vamos a poder sostener lo que tenemos». Se refiere a la marcha de la producción local.

Aunque en los primeros cinco meses del año la fabricación cayó 16% según Adefa, hasta las 257.519 unidades, la ejecutiva considera que no es un número tan malo si se toman en cuenta las presiones externas e internas que enfrenta el sector.

A principios de año, los fabricantes pensaban que iban a terminar 2015 con unas 680.000 unidades, pero Costantini redujo ese pronóstico en un 10%, lo que convierte al sector local en «una industria débil». El problema es principalmente Brasil, el gran mercado de exportación de las fábricas argentinas, cuyas ventas al exterior cayeron 24% hasta mayo. «Si pensamos que en enero se empezó a desacelerar la demanda de ese país… Además, no esperamos una rápida recuperación», reconoció.

En ese contexto, la falta de dólares puede ser un problema aun mayor, ya que suman dificultades para pagar las importaciones que permiten producir. «Venimos conversando con el Gobierno para ver si van a ser más flexibles con los dólares», resumió la presidenta de Adefa, que reúne a compañías como Ford, Honda, Iveco, Toyota, Renault, Volskwagen, PSA Peugeot Citroën, Mercedes-Benz y General Motors.
Expectativa

Hay motivos que alimentan esa expectativa. Sucede que el cuidado cambiario de la Casa Rosada no parece ser tan fuerte como el temor a la proliferación de suspensiones en el sector. Quizá por eso Axel Kicillof y Débora Giorgi mostraron más empatía con las terminales que con otros sectores, una actitud que a su vez fue creciente. Entre octubre y febrero les permitieron a las empresas de Adefa girar unos US$ 100 millones mensuales, pero ese número se elevó hasta US$ 160 millones desde febrero. Quedaron en establecer un nuevo cupo a partir de julio.

La propia Costantini reconoció que «el Gobierno nos viene cumpliendo con todos los pedidos de dólares, tanto para inversiones como para las operaciones». La semana pasada todas las empresas les enviaron sus peticiones a las carteras de Kicillof y Giorgi.

La estrella de la tarde no fue un auto, sino el gobernador Daniel Scioli, que llegó a las 19. Dijo que el Gobierno había puesto primera, segunda y tercera, pero que él pondría cuarta. Sólo respondió a las preguntas de la Televisión Pública. Apenas le dijo a LA NACION que para reactivar el sector hay que «mirar lo que pasa afuera [por Brasil] y reforzar la integración».

El segundo tema que inquieta a la industria es el futuro del impuesto a los autos de lujo. Establece que los autos que tienen un precio de más de $ 195.000 pagarán una tasa del 30%, mientras que los que superan los $ 241.500 serán gravados con una alícuota del 50 por ciento. Con esos números, muchos autos que no son considerados de alta gama duplicaron su valor y quedaron fuera del mercado. Según Costantini, algunas empresas incluso suspendieron la fabricación de modelos afectados.

La medida fue implementada en enero de 2014 y vence a fin de mes. Costantini confirmó que la ley «va a seguir», pero en el sector esperan que sea más flexible. Una alternativa es que se aumente la base imponible por encima de la inflación.

El presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, sintetizó la molestia del sector con ese gravamen en un puñado de palabras. «Es un impuesto malo. Para mí, habría que sacarlo», resumió ante la consulta de LA NACION…

Fuente: La Nación