El Gobierno encuentra motivos de festejo, que valen doble en un año electoral. Alejó las expectativas devaluatorias y redujo la brecha con el blue. Esto calmó la sed dolarizadora de los particulares que, por otro lado, saben que cuentan con un «seguro de cambio» y se vuelcan a depósitos bancarios
plan Kicillof se sigue cumpliendo y hace su aporte al año electoral: luego de haber «planchado» el precio de la divisa estadounidense y estabilizado la brechacon el blue, ahora empieza a evidenciarse una merma en la clásica obsesión de los particulares por la compra de billetes verdes.
En las primeras jornadas de junio parece confirmarse el quiebre de tendencia que se insinuara en mayo: la adquisición de «dólar ahorro» viene cayendo, tras haber arrancado el 2015 con un fuerte impulso.
Las estadísticas oficiales muestran para los primeros dos días una salida por u$s103 millones. Es decir, un nivel inferior al promedio de u$s120 millones que se vendieron en las primeras 48 horas de marzo o de abril.
Como ha ocurrido desde que se ha abierto este canal oficial, en las primeras jornadas del mes es cuando se concentra la mayor parte de las adquisiciones, dado que los asalariados aprovechan para cambiar sus pesos y luego hacer una diferencia al volcarlos al mercado paralelo.
Es decir, puede preverse que junio finalizará con una demanda menor a los u$s443 millones de mayo.
De confirmarse esta tendencia, se profundizará el fenómeno observado en ese mes, que concluyó con u$s52 millones menos que en abril. Hablando en términos porcentuales, se registró una caída de un 11% de un período a otro.
A esta altura, la situación puede considerarse todo un triunfo político, sobre todo si se tiene en cuenta que los pronósticos que trazaban los economistas hacia fines del año pasadoabundaban en una fuerte dolarización por parte de los pequeños ahorristas.
No es que no tenían en cuenta los antecedentes históricos. Por el contrario, la campaña electoral de 2011 había mostrado una situación aparentemente contradictoria: mientras que el oficialismo lideraba en las encuestas se producía una fuga de capitales, superior a los u$s2.000 millones mensuales.
Ahora, con un resultado todavía incierto y con voces que advierten sobre una inevitable devaluación tras la asunción del próximo Gobierno, no deja de sorprender la calma en laplaza financiera.
Más aun, tras las afirmaciones de algunos precandidatos con chances de suceder a Cristina Kirchner referidas a una posible unificación del mercado cambiario que estaría atada a unaabrupta suba del billete verde oficial.
¿Cómo se explica entonces este menor interés por hacerse de moneda extranjera? Varios analistas apuntan a que uno de los factores es la demora en las paritarias.
El hecho de que una parte importante de los asalariados todavía está cobrando «sueldos viejos» reduce la demanda en comparación con la de comienzos de año. En todo caso, esto quedará dilucidado a partir del mes próximo, cuando la combinación de mejoras en las remuneraciones y el efecto aguinaldo inyecten más liquidez a los bolsillos de la población.
No obstante, hay otra corriente de opinión que atribuye el escenario de «dólar ahorro» calmo a cuestiones más estructurales. Especialmente, a la habilidad del Gobierno para:
– Estabilizar las reservas y alejar las expectativas devaluatorias.
– Haberle conferido un mayor atractivo a los plazos fijos en pesos.
Cambio de expectativas
Desde la instauración del dólar ahorro, en enero de 2014, el Gobierno ha sufrido la fuga de casi u$s5.500 millones.
De ese total (para 16 meses) casi el 45% corresponde a los primeros cinco meses de 2015.
La cifra cobra relevancia para un Gobierno que debe hacer frente a importantes vencimientos de obligaciones financieras. Y es en este punto en el que los analistas centraban sus dudas sobre si conseguiría atravesar el año sin contratiempos.
En este contexto, hubo una buena jugada de la administración K: la emisión de un bono, a la que se sumó la obtención de billetes verdes a través de YPF, que tuvieron como destino inmediato las reservas del Banco Central.
Así, la entidad logró recaudar unos u$s3.000 millones, que compensan la salida por «dólar ahorro» hasta las elecciones.
Como el monto obtenido fue casi el triple del que las autoridades tenían pensado inicialmente, entonces comenzaron a ver con buenos ojos la posibilidad de avanzar en nuevas emisiones, para así captar la mayor cantidad de divisas del mercado.
Este «éxito» en las colocaciones fue logrado a expensas de un elevado tipo de interés que debió ofrecer para que estos papeles se tornen atractivos.
«Tasas de casi el 9%, como las que aprobó el Ministerio de Economía, no abundan en el mundo. Por eso la colocación fue vista por muchos inversores como una gran oportunidad», señaló a este medio el ejecutivo de una importante sociedad de bolsa.
Si bien ese porcentaje está en línea con el rendimiento de los principales títulos argentinos, «elGobierno eligió pagar muy caro el hecho de querer mostrar que tiene acceso al mercado»,coincidió en afirmar el abogado Marcelo Etchebarne.
En la tabla regional de bonos con similar vencimiento, el comparativo de tasas es por demás elocuente: en el «vecindario» se ubican en una franja muy inferior, que va del 2,2% (Chile) al 3,5% (Paraguay).
Vanoli duerme tranquilo
El punto sobre el que hay consenso es que la demanda de moneda estadounidense guardarelación directa con el tamaño de la brecha con el blue.
Con una cotización relativamente estable en torno de los $12,70 (frente a los $10,82 que cuesta en ventanillas oficiales) ese «gap» se estabilizó, lo que resta atractivo al arbitraje, es decir a la compra y posterior reventa.
Por otro lado, las menores expectativas de una correción abrupta del tipo de cambio y el sostenimiento de las reservas dieron lugar a que analistas locales y bancos internacionalesredujeran sus estimaciones alcistas para el dólar fijado por el Banco Central.
Tal como diera cuenta este medio:
– A fines del año pasado, proyectaban una cotización de $14 para diciembre de 2015.
– Ahora, esa cifra se redujo a $10,30, según el último relevamiento de FocusEconomics.
Por cierto, esta estrategia de freezar la divisa forma parte del plan oficial de usar al dólarcomo ancla de la inflación.
Otro tema que le permite al titular del Banco Central, Alejandro Vanoli, mantenerse tranquilo y relajado es que aún puede echar mano a unos u$s6.000 millones de «dólares chinos»para completar el acuerdo de swap por u$s11.000 millones.
Si bien técnicamente no son reservas genuinas sino un mero intercambio de monedas, lo cierto es que esos ingresos los contabiliza como tales, puede «maquillar» las arcas del BCRAy calmar temores del mercado.
Por lo pronto, las tenencias de la entidad se mantienen en más de u$s33.000 millones, por arriba del piso psicológico de u$s30.000 millones.
Clásico: cae el dólar, crecen los plazos fijos
La estabilidad cambiaria también trajo consigo el incremento de los plazos fijos en pesos.
Al mismo tiempo que el Gobierno controló la cotización del billete verde oficial y achicó la distancia con el blue, impulsó una suba en las tasas de interés llevándolas al rango del 23%para depósitos minoristas.
Como además la inflación muesta una moderación, las colocaciones bancarias se tornaron más atractivas para los ahorristas. Prueba de ello es que están creciendo a un ritmo del 36% anual, cuando la inflación del Congreso ronda el 29%.
Pero está claro que los pequeños inversores no sólo toman en consideración un índice inflacionario más atenuado: sobre todo, hacen el cálculo de cuánto ganan en dólares, ahora que el Gobierno les brinda una especie de «seguro de cambio» hasta las elecciones.
Es decir, les garantiza que la divisa estadounidense no va a subir demasiado hasta pasada las urnas por cuestiones meramente electoralistas.
Mientras la divisa oficial subió un 5% en los primeros cinco meses del año, el plazo fijo otorgó el doble en el mismo lapso, a razón de un 2% mensual.
En lo que va del 2015, se volcaron a los depósitos bancarios unos $72.000 millones, que se plegaron a esta reedición de la vieja «bicicleta financiera».
También crecen los plazos en dólares
Existe otro motivo de alegría para los funcionarios: entre quienes siguen comprando billetes verdes, al menos hay una porción creciente de personas que, en vez de guardarlos bajo el colchón, demuestran la confianza suficiente como para dejarlos en el sistema bancario.
Esto ocurrió, en parte, porque hasta hace unos meses el Banco Central ofrecía un premio poco atractivo (1% anual). Luego, para promover este tipo de colocaciones lo subió hasta el 4 por ciento.
En consecuencia, los plazos fijos «verdes» comenzaron a crecer para llegar a los actualesu$s4.000 millones. Más allá de la cifra, que aún está lejos de los u$s7.000 millones de fines de 2011, lo que importa es el cambio de tendencia.
Por lo pronto, Alejandro Vanoli buscó dar muestras en el mercado de una estrategia «win-win-win», ya que ganan depositantes, entidades bancarias y el propio BCRA, aunque a un precio por demás elevado.
A modo de referencia, los bancos uruguayos abonan entre el 0,05% y el 0,25%. En Estados Unidos, un depósito de u$s100.000 ofrece el 0,25% a 180 días de plazo. Por cierto, a 30 días ese «premio» es prácticamente cero.
Fuente: iProfesional