Un grupo de trabajadoras de la salud del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez denunciaron que los alimentos que reciben los pacientes, sus famlias y el personal llegan «fermentados» y con presencia de «excrementos de ratas, cucarachas y gusanos».
“Desde hace 15 días no retiramos nuestra vianda del turno del mediodía y de la noche durante los fines de semana, a raíz de que encontramos cucarachas y gusanitos en la comida. Esto le está llegando al personal pero también a los chicos y a las familias”, dijo a Télam Stella Maris Értola, enfermera y delegada de la junta interna de ATE.
Según Értola, “tuvimos compañeros y familiares que se han intoxicado con la comida” y añadió que la situación «eclosionó el pasado 13 de marzo, a partir de la constatación de que la comida había venido directamente podrida”.
“Es un atentado a la salud de los pacientes y de los padres, y también de los trabajadores que nos hacemos cargo de estos pacientes”, afirmó la técnica en cardiología Marcela Castro.
A partir de esto, los trabajadores notificaron a la dirección del Hospital y fueron recibidos por la Comisión de Salud de la Legislatura ,al tiempo que también presentaron una denuncia en la Defensoría del Pueblo, “pero hasta ahora no tenemos respuesta”.
“A mí me pasó que estaba comiendo y a la mitad de la tarta había una cucaracha”, dijo a Télam la técnica en esterilización Milenka Tellería.
Las trabajadores reseñaron que reciben los alimentos de una empresa tercerizada ya que la cocina fue cerrada en 2013 a pedido del propio gremio, porque por el techo del subsuelo donde está emplazada filtraba agua servida proveniente del baño que se encuentra en el piso superior, y la comida se subía por los mismos montacargas utilizados para sacar la basura.
“Dijeron que en 6 meses la iban a abrir pero ya llevamos 2 años y no hay novedades. La comida que se elaboraba aquí estaba en mejores condiciones: uno podía bajar y ver cómo se estaba preparando”, contó Értola.
Pero, por otro lado, “desde hace dos años no hay gas en todo el hospital”, así que si arreglaran la cocina, igualmente no podría funcionar por la falta de este suministro.
La enfermera aseguró que cada día llegan al hospital “entre 120 y 140 raciones”, por las que el gobierno de la Ciudad paga entre 70 y 75 pesos, provistas, desde hace dos meses, por la empresa Luis y Gómez S.A. aunque “van cambiando de nombre pero son siempre los mismos”.
Según explicaron, los fines de semana es cuando los alimentos son entregados en peores condiciones.
“El peor trance la pasa la gente del fin de semana, porque en la semana se cuidan bastante: decae la calidad de la comida y no se guardan las normas de conservación”, aseguró Carolina Palacios, técnica en laboratorio.
Marcela Castro denunció además, que la tercerización se ha convertido en la respuesta automática del gobierno porteño a las deficiencias evidenciadas en la prestación de distintos servicios hospitalarios.
“Cada vez que hay un problema dentro de un hospital público, lo que hacen es maquillar los frentes, clausurar los lugares y tercerizar lo más que pueden”, dijo.
Así, el centro de salud tiene tercerizados ya los servicios de limpieza, mantenimiento edilicio, cocina, y el diagnóstico por imágenes a través de tomografía y resonancia magnética.
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