Al final de su visita a México, la presidenta brasileña instó a combatir la impunidad, en medio del sonado escándalo por Petrobras.
En pleno escándalo de la estatal brasileña Petrobras, la presidenta Dilma Rousseff apeló ayer a combatir la corrupción durante su visita de Estado a un México que ayer promulgó una reforma constitucional para luchar contra ese mal.
“Dos de las grandes democracias y las dos mayores economías de Latinoamérica, Brasil y México, no pueden convivir ni con la corrupción ni con la impunidad”, dijo la mandataria ante la comisión permanente del Congreso mejicano.
En la sesión, la mandataria consideró que el respeto a los “valores éticos” es un pilar para erradicar la desigualdad. Por eso, en el encuentro del martes con el presidente mejicano, Enrique Peña Nieto, ambos dialogaron sobre “desafíos comunes”, apuntó Rousseff, afectada en los últimos meses por el caso de corrupción en Petrobras.
Hasta la fecha, este caso llevó a prisión a cinco exdirectores de la empresa y a una veintena de ejecutivos de importantes constructoras por pagar sobornos y así ser favorecidas en licitaciones de la petrolera.
Estos recursos eran distribuidos entre partidos políticos que apoyaban la corruptela, entre ellos el Partido de los Trabajadores (PT, oficialista), lo que ha salpicado la imagen de la formación y perjudicado la popularidad de la presidenta.
Con la investigación todavía abierta, Rousseff mencionó el problema de la corrupción, aunque no con la intensidad del presidente del Senado mejicano, Miguel Barbosa, quien aseguró: “En nuestros países la corrupción flagela significativamente a la sociedad y debilita las instituciones”.
Cambios obligados
Por su parte, el gobierno mejicano enfrenta reclamos por corrupción y manifestaciones nacionales e internacionales que exigen justicia en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos hace ocho meses en Ayotzinapa. Precisamente ayer, Peña Nieto promulgaba la reforma constitucional que crea el Sistema Nacional Anticorrupción.
“Es un avance significativo en esta materia que esperamos dará resultados tangibles para toda la sociedad”, dijo el senador Barbosa sobre esta iniciativa, cuyo fin es prevenir, detectar y sancionar hechos de corrupción y fortalecer el control de recursos públicos.
En el Índice de Percepción de la Corrupción de 2014, México y Brasil reprobaron en transparencia con 35 y 43 puntos sobre 100, siendo 0 una sociedad muy corrupta.
Ambas naciones, principales potencias económicas latinoamericanas al representar el 62 por ciento del producto interno bruto (PIB) regional, firmaron el martes varios acuerdos en materia comercial, de medioambiente, educativo y de turismo, entre otros, en aras de potenciar sus relaciones bilaterales.
Objetivo cumplido
Rousseff destacó ayer la profundización del Acuerdo de Complementación Económica entre México y Brasil, que puede beneficiar el comercio bilateral de hasta seis mil productos –frente los 800 actuales– si fructifican las negociaciones que iniciarán en julio.
“Estos acuerdos son parte de una negociación más amplia y estratégica capaz de aportar a nuestras economías más ingresos, empleos, más bienestar, más competitividad e innovación”, destacó la presidenta.
Este acercamiento llega en un momento de debilidad económica regional, pues Latinoamérica crecerá este año menos del uno por ciento, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Brasil entrará previsiblemente en recesión, cayendo su economía el uno por ciento.
“Nuestra cooperación se vuelve aún más necesaria frente a la coyuntura internacional adversa que vivimos, debido a la crisis financiera duradera que empezó en los países desarrollados entre 2008 y 2009”, dijo Rousseff.
En su tercero y último día de visita a México, la brasileña pronunció citas históricas y visiones de futuro conjunto. Así terminó su viaje, con una sensación de objetivo cumplido para los dos gobiernos, pese a los casos de corrupción con los que ambos conviven.
Marcha en Brasilia
Exigen destitución. Unas 300 personas se manifestaron ayer en Brasilia contra el gobierno de Rousseff y entregaron al Congreso un documento exigiendo el inicio de un juicio político con miras a la destitución de la mandataria por alegada corrupción.
Caso Petrobras. La manifestación fue convocada por el Movimiento Brasil Libre, que este año realizó varias protestas contra Rousseff por su supuesta responsabilidad en el escándalo de desvío de dinero público en la petrolera estatal Petrobras.
Caravana. En los últimos 10 días, 30 miembros del movimiento, nacido en San Pablo, recorrieron los mil kilómetros que separan ambas ciudades y realizaron manifestaciones.
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