Amantes, violencia y una frase premonitoria de Andreas Lubitz: «Voy a hacer algo por lo que me van a recordar»

El copiloto había anticipado, de alguna manera, lo que iba a hacer. Sus mujeres, los lujos y la violencia marcada en su vida.
«Voy a ser mamá», le avisó días antes su novia Kathrin Goldbach, profesora de matemática e inglés en una secundaria de Krefeld, Alemania. Como no podía ser de otra manera, la relación entre la pareja tuvo vaivenes: en los últimos siete años se separaron varias veces, la última a horas de que Lubitz se subiera a su último vuelo.

«Él le decía qué tenía que ponerse, con quién debía hablar y le controlaba hasta el largo de la pollera», explicaron al diario Bild, para describir como estaba cada vez más obsesivo y controlador.

Hace no mucho tiempo, el copiloto había comprado dos Audi 0 km, uno para él y otro para ella: estaban comprometidos y tenían planeado casarse. De hecho, recibió el primero de los dos autos cinco días antes de la tragedia.

Pero no termina todo ahí: su mujer había descubierto hacia poco que tenía un amorío con una azafata: «Un día todos van a decir mi nombre y recordarlo. Voy a hacer algo que va a cambiar todo el sistema», dicen que le comentó a su amante días antes de la tragedia.

Por último, la misma azafata confesó que se veían en diferentes hoteles y que lo dejó por sus «constantes ataques de rabia».
diarioveloz.com