Hay alarma por el crecimiento de la obesidad infantil en Entre Ríos

Paraná, 31 ene (APFDigital)
– El sobrepeso es una epidemia mundial que comenzó a propagarse en nuestro país y las consecuencias ya se advierten en los consultorios médicos, con niños que presentan cuadros de diabetes tipo 2

La obesidad –definida como el exceso de grasa corporal en relación con la talla o longitud corporal– es considerada desde 1998, por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una epidemia global.

La prevención de este trastorno, que comienza en la niñez, presenta varios factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares vinculadas con la nutrición que pueden comenzar a gestarse a muy temprana edad.

La obesidad se propaga como una plaga silenciosa por todo el mundo, y los preocupantes registros de la India y los Estados Unidos, donde el 30% de la población tiene sobrepeso, ahora está llegando a Latinoamérica donde las señales de alarma comienzan a darlas los niños.

El sobrepeso en niñas, niños y adolescentes es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI y donde más “pega” es en las poblaciones urbanas. Allí surgen con claridad los cambios profundos en los hábitos alimentarios de los niños y adolescentes contemporáneos que se produjeron en las últimas décadas en los entornos donde viven. Y también allí radica la importancia de intervenir para transformarlos en espacios que fomenten la alimentación saludable.

Una encuesta realizada por la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) muestra que en nuestro país un 25% de la población tiene sobrepeso, lo que representa un caso cada cuatro personas.

En tanto, más del 50% de los niños argentinos consumen gaseosas y golosinas de cuatro a cinco veces por día, prefieren las bebidas azucaradas en lugar del agua; sólo el 20% consume frutas y verduras.

Consultada al respecto, la jefa del Servicio de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del hospital Materno Infantil San Roque de Paraná, Ángela Figueroa, admitió su preocupación por el crecimiento de casos de diabetes tipo 2 en niños de la provincia, patología asociada directamente al sobrepeso.

“Del total de casos que atendemos en el servicio el 99% muestra una diabetes tipo 1, insulino dependientes; no obstante, desde hace tiempo estamos empezando detectar reiterados casos de diabetes tipo 2, y es como consecuencia del sobrepeso”, confirmó la profesional a cargo del servicio que es centro de derivación de toda la provincia de Entre Ríos.

“Las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso, y en pediatría la patología que más veíamos era la de tipo 1, pero ahora se repiten las apariciones de la tipo 2 porque está creciendo en forma exponencial la obesidad infantil”, alertó.
 

• Pantallas y negación.

El sobrepeso tiene efectos indeseables de autoestima, trastornos de sueños, alteraciones metabólicas, hipertensión, aumento de triglicéridos, intolerancia a la glucosa, con el fantasma final: la diabetes, que es lo que efectivamente está sucediendo.

“Atendemos casos de adolescentes de 14 años con diabetes tipo 2, algo que antes no sucedía, y eso se debe a la obesidad”, ratificó Figueroa.

“Antes los chicos jugaban en la calle, andaban en bicicleta, hoy la inseguridad y la tecnología nos inmovilizan; hay chicos con 14 horas diaria de pantalla durante las vacaciones y 8 en época de clases, que duermen durante el día y están con los videojuegos durante toda noche, no hay actividad física y mucha comida chatarra; es fundamental que practiquen algún deporte, al menos tres veces por semana, una hora”, cuestionó.

En este sentido, Figueroa explicó que cuando un niño está frente a una pantalla su cerebro se distrae y no puede evaluar el nivel de saciedad y eso provoca una ingesta desmedida y descontrolada. “Hay que sacarlos de la computadora, durante las comidas tienen que estar sentados en la mesa; el almuerzo y la cena deben ser una ceremonia donde se comparte el día con la familia y se interactúa”, aconsejó

Sin lugar a dudas, el comportamiento y compromiso de la familia en la generación de hábitos saludables es clave. Al respecto, la profesional del San Roque confió que en el estudio realizado por la SAD se les preguntó a las madres de niños con sobrepeso cómo los veían, y la mayoría respondió que eran robustos, pero no obesos.

“Si la mamá niega la condición de su hijo y no lo cataloga con sobrepeso, la situación se complica; incluso, muchos de los chicos con este problema tienen padres con las mismas características”, afirmó.

En consecuencia, la profesional hizo hincapié en la necesidad de revertir algunas conductas “típicas” y dejar de premiar a los chicos con golosinas o visitas a las casa de comidas rápidas. “El chico tiene que tener virgen su centro de apetito, no es bueno ni necesario hiperalimentarlos”, insistió.

• Desde el nacimiento

Hay bebés que nacen con bajo peso, se trata de niños hiporéxicos, es decir que tienen desinterés por la comida. A pesar de ello, hay padres que persisten en la decisión de obligarlos a comer, generando una acción que viola el mecanismo inteligente del hipotálamo, que lo mantiene delgado; la insistencia para que coma más de lo que realmente desea puede desencadenar el riesgo de que a futuro padezca diabetes, porque sus órganos son más chicos que el resto de los niños y con un sobrepeso va a tener mayor predisposición a generar esta patología.

“Se viola el mecanismo inteligente de saciedad y hoy tenemos chicos de 5 años con sobrepeso”, expuso la médica Ángela Figueroa. En consecuencia, es fundamental respetar los niveles de apetito y saciedad del pequeño, no insistirle para que coma, salvo que haya un diagnóstico de desnutrición dado por el médico pediatra.

La atención de los padres debe radicar en que el peso del niño sea acorde a la talla y no a la edad.

Otro parámetro importante es la velocidad de crecimiento: si el niño es delgado y crece, no hay que forzarlo a comer; sólo hay que controlar que tenga el peso acorde a su talla, se planteó.

• Consecuencias de una infancia con sobrepeso

La obesidad mórbida significa que una persona es tan gorda que su bienestar y su salud realmente están en peligro. El domingo pasado, un hombre que pesa más de 200 kilos debió ser trasladado por los bomberos en la caja de una camioneta desde su domicilio, en la zona rural de Líbaros, hacia el hospital Sagrado Corazón de Jesús, en Basavilbaso.

El hombre necesitaba atención médica, pero debido a las dificultades que presenta el camino de acceso a la zona donde vive, debieron acudir los Bomberos Voluntarios de Basavilbaso, quienes con ayuda de los vecinos lo colocaron en la caja de una camioneta y lo trasladaron al nosocomio donde quedó internado. El paciente presentaba un cuadro febril que preocupó mucho a la familia y pidieron asistencia médica.

Una unidad de traslado del nosocomio de Basavilbaso llegó a la zona, pero el camino de tierra, en muy mal estado, no le permitía avanzar. Por esta situación requirieron la presencia de los Bomberos.

Los voluntarios llegaron a los pocos minutos, pero se encontraron que además de las dificultades para movilizar al hombre de 62 años, por su tamaño no cabía en la camioneta por lo que requirieron la ayuda de un vecino que facilitó un utilitario de su propiedad y tras unos 45 minutos de intenso trabajo lograron ponerlo en la caja del vehículo.

Luego lo condujeron inmediatamente al hospital, donde lo aguardaba un equipo de profesionales que rápidamente lo asistió y dispuso que quedara internado con cuidados intensivos.

La obesidad mórbida se define generalmente como un peso de 45 kilos o más de lo recomendado por los médicos. El sobrepeso extremo puede poner en peligro la salud y conducir a la muerte prematura. De hecho, la obesidad mórbida está ganando sobre el tabaquismo como la segunda causa principal de muerte evitable, responsable de 400.000 muertes al año, informó EL DIARIO. (APFDigital)