La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, asumió ayer su segundo mandato con la promesa de aliviar a los pobres del ajuste fiscal que prepara y la propuesta de un “pacto nacional” contra la corrupción, que ha generado su último escándalo en la estatal Petrobras.
Sobre la corrupción, que promete ser una piedra en el zapato en este segundo mandato, propuso en forma vaga combatirla con “un gran pacto nacional” que implique a “todas las esferas del Gobierno y todos los segmentos de poder”.
También se refirió a Petrobras, empresa en la que durante la última década se enquistó una mafia de directores que operaba en combinación con políticos y empresarios y que la Policía calcula que se apropió de unos 3,760 millones de dólares.
Rousseff garantizó que se investigarán las irregularidades en la empresa “con rigor” y que se crearán “mecanismos” para evitar que se repitan, pero también instó al país a “defender” a la compañía de “predadores internos y de enemigos externos”, que no identificó.
Meade en Brasilia. El Secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, destacó la importancia que tiene para América Latina el hecho de que Brasil y México estén cerca y unidos, y muestra de ello, dijo, es que “hemos coincidimos en muchos foros, en muchos espacios regionales, y tenemos una relación muy importante en lo comercial, en el marco de inversiones, y en el marco del diálogo político”.
Meade viajó a Brasil con la representación del presidente Enrique Peña Nieto, para participar en la ceremonia de toma de posesión del segundo mandato de Rousseff.
Fuente: Última Hora