Ley de medios: reapareció una cautelar y Clarín frenó la adecuación de oficio

La justicia dictó una precautelar que durará hasta que él mismo se pronuncie sobre el dictado de la cautelar que pidió el multimedios. Así no podrá aplicarse la decisión del Afsca y que impulsaba Martín Sabbatella

 

EL juez federal civil y comercial Horacio Alfonso dictó ayer una medida precautelar en favor del Grupo Clarín y suspendió en forma interina el proceso de adecuación de oficio a la ley de medios que había dispuesto, el mes pasado, Martín Sabbatella, titular de la Autoridad Federal de Servicios Audiovisuales (Afsca).

 

El juez Alfonso, el mismo que hace varios años se pronunció en favor de la ley de medios, decidió esta vez suspender la resolución de Sabbatella que dispuso iniciar el proceso de adecuación. Además dictó una precautelar que durará hasta que él mismo se pronuncie sobre el dictado de la cautelar que pidió el multimedios.

 

«En cuanto a la medida interina que se solicita, en virtud de la ley 26.854 y dada la importancia del tema a tratar, se justifica el dictado de una medida precautelar requerida en el escrito -por el Grupo Clarín-.»

 

El juez Alfonso no dictó una cautelar de seis meses, sino una de plazo menor, pero que durará hasta que la Afsca conteste sus argumentos y el juez pueda pronunciarse. De este modo, empieza a desarrollarse una nueva pulseada judicial entre el Gobierno y el Grupo Clarín, aunque ahora focalizado exclusivamente en la propuesta de adecuación que presentó el multimedios.

 

La ley de medios fue dictada en 2009 y, en octubre del año último, la Corte Suprema rechazó los planteos de inconstitucionalidad que había hecho el Grupo Clarín, a la vez que fijó numerosos recaudos para que su propio fallo se aplique respetando la seguridad jurídica.

 

Pocos días después, a comienzos de noviembre, el multimedios presentó el plan de adecuación voluntaria y el Gobierno lo aceptó. Pero el 7 de octubre último, en forma sorpresiva, la Afsca decidió iniciar el proceso de adecuación de oficio.

 

El argumento que usó la Afsca fue que habría detectado la supuesta existencia de conexiones entre dos de las seis unidades de negocios en las que el Grupo comenzó a dividirse.

 

Por cierto, Sabbatella no sólo no probó esas conexiones societarias, sino que, además, no permitió que los directores independientes de la Afsca participaran en la elaboración de la decisión, hasta tal punto que no les permitió ver el expediente a esos funcionarios.

Fuente: La Nación