Estafa Nac&Pop: el dueño sigue sin aparecer y sus empleados fueron amenazados de muerte

Los trabajadores luchan por sostener su fuente de ingresos organizados en cooperativa.
El dueño de la empresa de comidas rápidas Nac&Pop, Alex Gordon, continúa sin aparecer y la deuda para con sus empleados, que no cobran desde hace tres meses, se acrecienta. Ante esta alarmante situación los trabajadores, quienes se organizaron en forma de cooperativa para mantener su fuente de ingresos, denuncian recibir amenazas de muerte: «Si siguen hablando de más les vamos a pegar un tiro».

El dueño

«Se hicieron muchas averiguaciones, pero el dueño no apareció», explicó a DiarioVeloz el empleado Jaime Rengifo, quien tiene 24 años y necesita el sueldo para vivir y pagarse sus estudios.

Rengifo detalló que el lunes pasado los trabajadores y Gordon fueron citados a una reunión en el Ministerio de Trabajo de la Ciudad para que el empresario de cuenta de cuál es la situación de la cadena de comidas y proponga salidas, pero brilló por su ausencia: «Se tenía que presentar para decir qué solución nos podía dar y no fue».

Por su parte el hermano del dueño de Nac&Pop, Gabriel Gordon, sostiene que desconoce el paradero de Alex, el empleado señaló: «El hermano dice que a él lo dejó en la calle con 300 pesos en el bolsillo y que está en la misma situación de nosotros. No nos quiere decir dónde está el hermano».

La cooperativa y las amenazas

Los empleados de dos locales, ubicados en Rivadavia 1775 y en Carlos Pellegrini esquina Perón, se organizaron en cooperativas. «Quedamos en un 80 por ciento ganada la situación, solo nos falta conseguir el OK del dueño del local para terminar de formarnos en cooperativa», indicó el trabajador.

«Nadie nos paga, lo que ganamos lo usamos para comprar mercadería y lo que sobra lo repartimos en partes iguales», planteó y añadió: «Los proveedores nos apoyan porque están en la misma situación que nosotros».

Tanto Rengifo como Karen, otra trabajadora, denuncian que fueron amenazados de muerte: «Recibimos amenazas de muerte. A mí y a Karen, que somos los voceros y salimos en los medios, nos llaman y nos amenazan de muerte. Nos dicen: ‘Si siguen hablando de más les vamos a pegar un tiro'».
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