El 90% de la población de más de 40 años tuvo varicela y uno de cada tres va a desarrollar Herpes Zóster (HZ) en su vida, por tener latente el virus en su organismo. La vacuna contra el HZ refuerza el ‘kit’ de vacunación sugerido para el adulto mayor ante el deterioro inmunológico que provoca el paso del tiempo. La opinión a Infobae de los expertos
El herpes zóster o “culebrilla” es una enfermedad “agazapada” en el organismo. El 90% de la población de más de 40 años en Argentina que tuvo varicela debe estar atento, ya que uno de cada tres va a desarrollar Herpes Zóster (HZ) en su vida, por tener latente el virus en su organismo.
La vacuna que llegó a la Argentina reduce en un 61 por ciento las posibilidades de contraerla y refuerza el concepto de la vacunación en el adulto.
Si bien la vacuna para esta enfermedad ya existe en los Estados Unidos desde 2006, es toda una novedad en la Argentina: “De a poco se empieza a tener más conciencia de la prevención a través de vacunas, como ocurrió con la antigripal, y es muy importante que esto sea tenido en cuenta por los adultos para superar nuevos retos”, señala el jefe de Infectología del CEMIC, Pablo Bonvehí.
A partir de los 40, comienza todo un deterioro inmunológico en las personas y es por eso que los refuerzos de vacunas se vuelven ‘escudos’ indispensables para prevenir enfermedades.
¿Cómo se compone este ‘kit’ sugerido para el adulto mayor?
-Antigripal
-Contra la neumonía
-Triple bacteriana
-Contra herpes zóster
Herpes zóster o “culebrilla”, una enfermedad silenciosa.
El herpes zóster es causado por el virus de la varicela que, aunque la persona se haya ‘curado’, permanece en el organismo en estado de inactividad y puede reactivarse en cualquier momento ocasionando la culebrilla. En Argentina, el 90% de la población de más de 40 años tuvo varicela. El grupo de mayor riesgo se encuentra entre los 40 y 60 años, aunque también podría desarrollarse antes.
La enfermedad se manifiesta a través de una dolorosa erupción cutánea o sarpullido que usualmente afecta a una mitad del cuerpo.
De 1 a 5 días antes, la persona experimenta dolor, picazón y cosquilleos, luego aparecen pequeñas ampollas que a la semana se convierten en costras.
En la mayoría de los casos, la erupción toma la forma de una franja horizontal a uno de los lados del cuerpo y en otras puede tomar partes de la cara o extenderse como ocurre con la varicela. También puede afectar los ojos -siendo este el tipo más delicado- y causar la pérdida de la visión.
Presenta síntomas como: fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y malestar estomacal. Pero hay otra fase aún más compleja.
(Infobae)