Madrid pide que las partes se abstengan «de cualquier acción que pueda obstaculizar el camino de la paz».
El Gobierno español condenó hoy, en un comunicado, la confiscación por parte de Israel de unas 400 hectáreas de terreno, en Cisjordania, cerca de la localidad de Belén. España se suma así a la condena hecha por Estados Unidos y por otros países de la Unión Europea.
Según la nota difundida por la Oficina de Información Diplomática (OID) del Ministerio de Asuntos Exteriores, la medida adoptada por Israel es «especialmente inoportuna» en el delicado momento que atraviesan las relaciones entre palestinos e israelíes. Para el Ejecutivo español, «todas las partes deberían abstenerse de cualquier acción que pueda obstaculizar el camino de la paz a partir del alto el fuego en Gaza acordado el pasado 26 de agosto».
El objetivo de Israel con esta anexión es ampliar el vecino asentamiento de Gvaot, situado al oeste del de Alon Shvut, y considerados ilegales, según el derecho Internacional. Por ese motivo, el Gobierno español ha expresado su condena, en la línea que ha venido manteniendo de considerar ilegales esos asentamientos y repudiar, tanto su establecimiento como su mantenimiento y ampliación.
El Ejecutivo de Mariano Rajoy insta a las autoridades israelíes a reconsiderar una decisión, algo que también han hecho Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, entre otros países, que igualmente han calificado la medida como inoportuna y contraproducente. El Ejercito israelí, por su parte, asegura que no hay ningún tipo de reclamación de propiedad palestina sobre el terreno expropiado.
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