El lobo de Minujín tendrá nuevo y definitivo pelaje

Se retiraron los envoltorios de alfajor; los reemplazarán con réplicas de aluminio

MAR DEL PLATA.- La fila de público se extendía a lo largo de más de 400 metros, aunque sólo la mitad quedaba a la vista porque el resto se perdía entre la bruma que dominó la jornada y escondía entre grises y frío las playas que estaban allí, del otro lado de la avenida. Pero que ayer no eran motivo de atracción porque todos los ojos estaban puestos en el Museo de Arte Contemporáneo (MAR) y su figura central: el enorme lobo de mar, obra de Marta Minujín, que ayer entregó su pelaje de envases de alfajores para que marplatenses y turistas los canjeen por la clásica golosina que identifica a la ciudad.

Uno por uno, los 80.000 envoltorios fueron retirados de la estructura que desde este verano es el emblema del flamante espacio cultural de la ciudad que en poco más de nueve meses ya recibió más de un millón de visitas.

Personal del MAR se ocupó, grúa hidráulica mediante, de desnudar la figura que tiene un esqueleto metálico de casi 10 metros de altura, 11,5 de extensión, y pesa 14.000 kilos. Aunque también se habilitó el paso para que algunas de las 10.000 personas que ayer sobrellevaron la larga espera pudieran ir más allá de las vallas metálicas y hacerse de los paquetes por propios medios. En los locales de la firma Havanna, que dona esta obra, se puede entregar cada envoltorio y a cambio recibirán un minialfajor.

Minujín, la artista plástica a la que el año pasado se le encargó una instalación que llegara para quedarse en este museo, se dice enamorada del producto final que logró y, sobre todo, la identificación que consiguió con Mar del Plata. «Nació para tener cambios, pero será de aquí en más un ícono eterno porque nadie quiso que este lobo desaparezca», dijo ayer al anunciar que ahora se recubrirá la estructura con 10.000 réplicas de alfajores en aluminio, lo que garantizará perdurabilidad de la obra en el tiempo.

El espectáculo de ayer arrancó al mediodía, con la presencia de Minujín y autoridades. Y se extendió durante la tarde. Retirar los 80.000 envoltorios llevó tiempo, trabajo y esfuerzo, pero también alegría. «No queríamos perdernos la posibilidad de meter mano en el lobo que ya es propiedad de todos y una nueva postal de Mar del Plata», contó Adrián, que fue con sus hijas Charo y Ana, de 4 y 6 años. «Las nenas visitaron el museo cinco o seis veces y lo disfrutan porque siempre interactúan con las obras», destacó.

El despliegue de ayer estuvo amenizado con música -el quinteto de clarinetistas Redepente y un set a cargo de Soledad Rodríguez Zubieta, más conocida como DJ SRZ-.

Minujín explicó que, como la obra ya no se moverá del lugar, se protegerá y fortalecerá el interior con pintura antióxido. Luego llegará el nuevo revestimiento, que sería inaugurado en tres semanas.

La artista había contemplado cambios periódicos en el exterior del lobo. Pero la sedujo este definitivo con piezas de aluminio: «Así como durante años el ícono de la ciudad fueron los lobos de piedra de la rambla, de aquí en más será el lobo de alfajores».

El presidente del Instituto Cultural bonaerense, Jorge Telerman, confirmó que el próximo 21 la obra se presentará con su nuevo pelaje: «Será otra vez protagonista, como lo fue en su inauguración y lo será de aquí en más por mucho tiempo».

El edificio que alberga al MAR es un emprendimiento del gobierno bonaerense y se construyó a menos de 300 metros del paseo costanero y la avenida Constitución. Se inauguró en diciembre último con la muestra La Ola Pop. Fue un éxito por la calidad de la apuesta artística y porque desde su apertura se consolidó como un espacio con entrada gratuita y habilitado a todo público.

Previo a las vacaciones de invierno se renovó la programación. Está en vigor la propuesta El Museo de los Mundos Imaginarios. Curada por Rodrigo Alonso, tiene como concepto central un espíritu borgeano en el que encastran obras de artistas como Edgardo Giménez, Xul Solar, Liliana Porter, Raquel Forner, Dolores Avendaño, Leandro Erlich, Eduardo Basualdo y Marcos López.

Allí se puede encontrar desde una particular Torre de Babel con escaleras que llevan a ninguna parte, ilustraciones originales de los libros de la saga de Harry Potter o un lago que crece, se vacía y deja a los visitantes por varios minutos aislados sobre piedras, en medio del agua y como testigos y protagonistas de la particular instalación. Esta muestra permanecerá hasta el verano..

Fuente: LA Nación