Servini dio detalles de una causa por tráfico de efedrina

La jueza federal María Romilda Servini de Cubría dio detalles de la causa por narcotráfico que vincula al procesado extitular de la Sedronar, José «Pochi» Granero con la importación de efedrina.

«Tenemos entrecruzamientos de algunos llamados de la Casa Rosada con algunos narcos. Queremos saber quiénes usaban esos teléfonos», declaró en diálogo con radio Mitre.

Servini explicó que se refiere a «algunas personas que trabajaban con la Sedronar y algunos llamados de Zacarías», en el marco del supuesto tráfico de 40 toneladas de efedrina destinadas a la producción de drogas desde 2008. Máximo, el menor de los hermanos Zacarías se desempeñó en el PAMI. Miguel era secretario de Granero. Rubén trabajó en Ceremonial hasta 2013 y Luis es empleado de la Secretaría General desde 1999.

«Se va viendo en los distintos juicios que van pasando por los tribunales orales. La denuncia original se dividió en varias causas y a veces es difícil poder investigar», expresó, y advirtió por la presunta intención de dilatar la pesquisa. «Cuando a usted le dividen una causa en 20 o 5, de alguna manera a uno le impiden la investigación, es más difícil», enfatizó, y apuntó a las denuncias realizadas por la propia Sedronar, bajo la gestión de Granero. «Cada denuncia la hizo en un lugar (juzgado) distinto», remarcó.

«Hemos visto todas las causas, inclusive la del triple crimen (de General Rodríguez). Tenemos contacto con todos los fiscales, y esperamos que en Comodoro Py salga la sentencia donde está (Augusto) Abraham y un tal (Alberto) López, lo que implicaría que tengamos información», advirtió.

Abraham y López están siendo juzgado por el TOF Nº 4, acusados de ingresar al país 9.800 kilos de efedrina para desviarla al circuito ilegal.

Para la jueza, Granero «tenía algún amigo» que «manejaba» el ingreso de la efedrina a la Argentina, que a través de compañías farmacéuticas que importaban la efedrina luego se vendía a los carteles mexicanos.

En esa línea, Servini de Cubría admitió que «no sabría decir» si necesariamente el narcotráfico tienen que contar con «enlace de la política», sin embargo dijo que «tiene que tener apoyo de adentro, de alguien importante, porque si no, enseguida la policía los localizaría de inmediato, pero aparte tiene que tener aporte de una fuerza de seguridad, por que sino es fácil poder detectar», sostuvo.

En ese marco, reconocido que «es muy difícil» investigar una causa de narcotráfico por que «hay muchas presiones de todos lados». Sin dar demasiados detalles, habló de «distintas presiones, ya sean amenazas» y que «los abogados se enloquecen, le piden cosas insólitas, le apelan, se demora y es una cosa que queda desgastada». Desligó las presiones políticas. «Nunca tuve problemas con la política, pero no pude seguir adelante con la causa de Viñas Blancas».

«Lo que puede hacerse en dos meses, se termina haciendo en dos años», se quejó.

En esta causa, Servini le pidió al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, que informe quiénes utilizan los números que figuran en las pericias.
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