En lo que va del año, se realizaron 600 secuestros virtuales en Capital

Ante las denuncias hechas por las víctimas, crean una fiscalía especial para combatir esta modalidad delictiva. La idea es “cruzar información” de las causas existentes, para “encontrar características comunes” entre los modus operandi y así dar con las bandas.
En lo que va del año, en la Ciudad, se produjeron 600 casos de secuestros virtuales. Luego de mucho tiempo sin cifras oficiales, el dato fue revelado ayer por Diego García Yomha, director de Análisis Criminal del Ministerio Público, quien además estará a cargo de un nuevo equipo de fiscales de instrucción preparados exclusivamente para combatir esta modalidad delictiva.

La cifra, que arroja un promedio de cuatro casos por día, no incluye la gran mayoría de los episodios que ocurren: aquellos que la gente desiste de denunciar. Se trata de un delito con un altísimo porcentaje de “cifra negra”.

En el análisis de los casos, García Yomha reveló a la agencia de noticias Télam que encontró homogeneidad en los barrios porteños y el rango etario de las personas que reciben los llamados de los secuestradores virtuales, esos que fingen tener cautivo a un familiar de la persona a la que engañan telefónicamente. Por ello, el dato hace creer a los investigadores que los delincuentes no se comunican con sus potenciales víctimas de manera aleatoria.

“El autor de este delito se comunica telefónicamente con la víctima que recibe el llamado y simula el secuestro de un familiar o conocido”, explica un informe preparado por el Ministerio Público Fiscal y publicado en www.fiscales.gob.ar. En esos casos, los falsos secuestradores suelen comenzar la conversación fingiendo llamar desde un hospital o una comisaría para obtener más información, que posteriormente utilizan para extorsionar a quien está del otro lado del teléfono.

De acuerdo con el análisis realizado por los fiscales, “la mayoría de estos llamados son realizados por varones, a teléfonos fijos, y se registran entre la medianoche y las cinco de la mañana”, cuando los presuntos capturados se ausentan de sus casas. Lo hacen con el conocimiento de “datos mínimos de quien atiende el teléfono”, como el nombre, la fachada de la casa o el barrio.

Para García Yomha, la cantidad de casos registrados es relativa. “Hay una cifra negra, casos que desconocemos porque los damnificados no los denuncian”, explicó, sobre la complejidad de la lucha contra este delito. La idea es “cruzar información” de las causas existentes, de forma de poder “encontrar características comunes” entre los modus operandi para dar con las bandas.

“No creemos que todos los que se dedican a esto tengan el mismo nivel de preparación. Algunos son organizados y muchos otros ven la modalidad e intentan sacar provecho”, aseguró García Yomha. Y agregó que “si se desbaratan cuatro o cinco bandas va a bajar bastante la cantidad de hechos”.

Una de las cuestiones que los fiscales remarcan para poder avanzar en la lucha contra los secuestros virtuales, es la imperiosa necesidad de que las víctimas denuncien los episodios que sufren.
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