Es por un nuevo cómputo judicial que aplica la «ley del dos por uno», vigente en el momento del crimen. En 1992 mató a escopetazos a su esposa, a su suegra y a sus dos hijas en la casa familiar ubicada en el centro de La Plata
Debido a un nuevo cómputo judicial realizado por la Cámara Penal platense, el odontólogo Ricardo Barreda, quien en 1992 mató a su esposa, su suegra y sus dos hijas, podría quedar en libertad en los próximos días.
Según informa el diario El Día de La Plata, y en cumplimiento de una resolución de la Corte bonaerense, el camarista penal de la Sala I, Raúl Dalto, ordenó aplicar el criterio de la equiparación de prisión a la de reclusión, tal como lo señala la jurisprudencia de la Corte de la Nación.
Así, tomando en cuenta que la reclusión es igual a la prisión, a Barreda se le deben computar los días que estuvo detenido con la aplicación de la denominada «ley del dos por uno», vigente al momento del hecho, que establecía que luego de los dos años de preventiva, cada día de prisión debía contarse doble, algo que no podía concretarse con los penados a reclusión, ya que en esos casos se debía contar uno a uno.
De esta forma, y de acuerdo al nuevo cómputo, Barreda superó los 30 años de prisión cumplidos, ya que se le computan como dobles los años que estuvo en prisión preventiva desde el 16 de noviembre de 1994.
Hasta 1994 sumó dos años de cómputo, pero desde esa fecha, hasta mayo de 2007, cuando la sentencia fue confirmada por la Corte Nacional, se toma doble. Desde abril de 2007 y hasta la fecha, el cómputo debe ser tomado uno a uno, y de esa forma Barreda ya llevaría detenido 30 años y 7 meses, se concluyó en la resolución judicial.
Como el máximo penal de la ley argentina es de 25 años, Barreda cumplió 5 años y 7 meses más de la pena que le impusieron, por lo que debería ser liberado de inmediato.
Los hechos
Barreda fue condenado a reclusión perpetua en 1995 por los jueces de la Sala I -Pedro Soria, Eduardo Hortel y María Rosentock-, por el crimen de su esposa, Gladys Mac Donall; su suegra, Elena Arreche; y sus dos hijas, Adriana y Cecilia.
Ese domingo de 1992, el odontólogo cargó cinco veces el arma y descargó nueve perdigonadas sobre sus dos hijas su mujer y su suegra, quienes vivían con él en la coqueta casona, donde tenía montado su consultorio odontológico. Según contó un policía que llegó al lugar, Barreda le habría dicho: «La vieja me cagó la vida».
La condena a reclusión perpetua fue confirmada en julio de 2006 por Corte provincial, que avaló al igual que Casación el fallo del juicio oral que condenó a Barreda por los delitos de triple homicidio calificado y homicidio simple, cometidos el 15 de noviembre de 1992, en la casa del odontólogo de calle 48, entre 11 y 12.
Luego, en abril de 2007, la Corte nacional desestimó el planteo federal interpuesto por la defensa y así la sentencia se convirtió en definitiva.
Barreda está actualmente cumpliendo con el arresto domiciliario, con su pareja, Berta André, una docente jubilada, conocida como Pochi. Hace más de dos años viven en un departamento del barrio porteño de Belgrano, propiedad de André.
Fuente: Infobae