El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, cuestionó duramente una polémica iniciativa del PRO para «legalizar» el trabajo infantil, que deslizó el senador chacarero Alfredo De Ángeli en el Congreso.
«El proyecto es un disparate. De Angeli tiene su historia en al FAA de Entre Ríos. Él no discute sus proyectos con nosotros, lo habrá discutido con Mauricio Macri. No tenemos intervención en el proyecto, legalizar el trabajo infantil es un disparate patético», consideró Buzzi en diálogo con Nacional Rock.
«No podemos negar que en determinadas actividades trabaja la familia, eso suele suceder, es común pero no quiere decir que haya que convalidarla. Los pibes tienen que ir a la escuela», agregó el líder de la FAA.
La polémica surgió cuando en el marco de la presentación del proyecto de ley para la Promoción del Trabajo Registrado y Prevención del Fraude Laboral, el legislador macrista pidió la palabra y aseguró que al momento de la zafra, cuando los empresarios del sector rural van a buscar a los trabajadores para la cosecha, «los muchachos no quieren que se los blanquee porque no quieren perder los planes sociales que perciben por parte del Estado».
La infundada percepción del ruralista vino acompañada de una insólita propuesta, que causó sorpresa y risas en el plenario de las comisiones de Trabajo y de Presupuesto, luego que el ministro Carlos Tomada le replicó: «Nosotros queremos que los menores de 16 años estén en las escuelas». «Ya sé», aclaró De Ángeli, y completó: «Pero hay algunos que tienen la escuela a 30 ó 50 kilómetros. Yo empecé a trabajar a los 13 años y mis hijos fueron a la escuela».
En la misma entrevista radial, Buzzi minimizó la decisión de Cristina de Kirchner de autorizar la exportación de 500 mil toneladas más de trigo. «Debo ser honesto y las cuestiones dichas ayer no van a modificar la voluntad de siembra del producto. Va a sembrar un 10% más por razones climáticas. Lo que se anunció no modifica esencialmente los problemas que ya teníamos», evaluó el dirigente agropecuario. «No modifica esencialmente los problemas que ya teníamos», señaló.
«Ayuda a que se saque un poco más de lo que hay disponible pero no es mucho porque la cosecha del año pasado fue bastante pobre. Estas 500 mil toneladas seguramente los exportadores ya las tienen compradas, el productor lo tuvo que ir vendiendo a un precio interno que no tiene nada que ver con el precio internacional. Las multinacionales se lo fueron comprando y ahora recibe la apertura de exportaciones y van a hacer un muy buen negocio como viene sucediendo desde el 2007», remarcó.
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