Una disputa interna entre operadores financieros de Buenos Aires (mesas de dinero sin habilitar) sacó a la superficie la estrecha colaboración con el Cartel de Sinaloa en el lavado de dinero.
Alejandro Basdebrito es uno de los “mesistas” locales de quien se tiene noticias de sus vínculos con el lavado del Cartel del “Chapo” Guzmán en la Argentina. Hay otros nombres en la investigación, pero por ahora comencemos con éste.
Ya tomó estado público el nombre del rabino Samuel Levin, y la colectividad judía pide explicaciones en su frente interno para que no paguen justos por pecadores.
Pero la trama es más larga y complicada. Alejandro Basderbrito estuvo moviendo dinero en el Caribe meses atrás (República Dominicana), cuando la DEA le estaba poniendo jaque al “Chapo” Guzmán y solo fueron espectadores del paso del argentino por esas tierras.
La aclaración necesaria, las instituciones religiosas en la Argentina reciben donaciones por una cifra determinada, y suelen dar recibos por mucho más que ese número. Algo de eso queda en los bolsillos de los operadores financieros, sean judíos, católicos, evangélicos y hasta umbandistas. Ni Claudio María Domínguez escapa al ojo de los investigadores
Con el dinero recibido que siempre es mucho menor al que figura en los recibos entregados a las sociedades que lo ofrendan, se realizan obras en colegios, sanatorios y otros institutos que forman parte de cada colectividad. Así los donantes lavan sumas millonarias y lo hacen a todo lo largo y ancho del continente americano. Ponen –por caso- 100 mil dólares, reciben comprobantes diez veces mayores a esa suma y una punta de esa cifra va al bolsillo personal de los operadores.
La seguridad al menos en la Argentina, es que la AFIP nunca se metió –ni ahora ni antes- en las finanzas de las organizaciones religiosas. Esa es “tierra santa”, los recaudadores miran para otro lado y dejan hacer para que nadie aduzca persecución religiosa cuando lo que hay en realidad son maniobras ilícitas.
Pero que no lo hagan los recaudadores ni la justicia local no significa que en las contabilidades que caen en poder de la DEA no figuren estas comprobaciones del lavado de dinero narco.
No son las instituciones religiosas las que están inmersas en estas maniobras, sino un puñado de operadores financieros de ellas. No se puede señalar a los fieles por las maniobras que hacen algunos de sus representantes. En definitiva cuando se reciben donaciones son todas bienvenidas si ayudan a mejorar las prestaciones de escuelas o sanatorios. Aquí priva aquel refrán gauchesco: A caballo regalado no se le miran los dientes.
Daniel Golodner- Informador Publico