Hugo Chávez y cómo hubiera hecho frente a las protestas en Venezuela

Estaba pálido y con los ojos llorosos, se lo veía demacrado y se movía con pesar. Lo rodeaban varios funcionarios que tampoco tenían su mejor semblante. Así, se enlazaron en cadena nacional. Era el 5 de marzo de 2013 a las 5.20 pm cuando Nicolás Maduro anunció lo que muchos venezolanos temían: el presidente Hugo Chávez había muerto. El cáncer, contra el que luchó por más de 20 meses, le había ganado la batalla. Ese día no sólo se moría su líder bolivariano sino también una parte de Venezuela que no ha vuelto a ser la misma.
A un año de aquel día, Venezuela ha resurgido como un polvorín que estalla de la mano de una bomba de tiempo: la polarización y el conflicto social.
Nicolás Maduro, el fiel servidor del chavismo, fue el elegido por el mismo Chávez para sucederlo antes de que éste partiera a Cuba el 8 de diciembre de 2012 para recibir uno de sus tratamientos contra el cáncer. Antes de meterse a la política trabajaba como chofer.
Un año después de la muerte de Chávez, Maduro enfrenta a la oposición que protesta en las calles en contra de la inseguridad y la escasez. El país parece escaparse entre los dedos.
“La oposición está dando una muestra de madurez al dejar de lado sus objetivos partidarios para lograr consensos. Lo que la oposición ha hecho es generar alianzas que van más allá de sus diferencias”, dice a UnivisionNoticias.com Mariano Bartolomé, especialista en Seguridad y Relaciones Internacionales.
A tres semanas de iniciadas las protestas, la sociedad venezolana no ha dejado las calles. Todos, entre enojados y dolidos, han mostrado al mundo su hartazgo, la apatía con la que ven al gobierno del sucesor que ha dejado caer más a fondo a Venezuela.
“Maduro ha usado la violencia descarnada contra los estudiantes que se movilizan. Es una reacción un tanto impulsiva. Chávez lo hubiera pensado mucho más. Las clases medias que egresan de las universidades ya no están encontrando un acomodo fácil dentro del mercado laboral”, comenta José Luis León Manríquez, experto en Relaciones Internacionales.
Las protestas agudizaron la crisis el 12 de febrero, cuando se produjeron las primeras tres muertes del conflicto que ya suma 18 fallecidos.
“Maduro hace mal en negar esta crisis. El primer paso es aceptar su existencia. Lo único que ha hecho es atribuirla a las maniobras de la oposición o de intereses extranjeros, agentes encubiertos y cosas por el estilo. Eso ha agravado la situación. Maduro ha sido todavía más drástico que Chávez a la hora de rechazar a la oposición”, explica Bartolomé.
Con Hugo Chávez al frente, el país sudamericano parecía vivir de manera controlada y en una aparente calma que se terminó el día que los estudiantes y otros sectores de la población salieron a las calles.
“Antes había muchos dólares para dar un mejor nivel de vida a las masas, había una mayor tolerancia del pueblo venezolano. Con Chávez, con varios años en el poder, se empieza a dar un desgaste de las condiciones que ya no son tan favorables. Todo esto se junta con su fallecimiento y por eso se ve más abrupta la crisis.
Pero no es atribuible a la muerte de Chávez y al ascenso de Maduro”, señala Manríquez.
La salida
Durante los últimos 12 meses, la oposición ha profundizado su enfrentamiento al gobierno. Han denunciado con más fuerza el acoso a sus dirigentes y la falta de libertad de expresión. La delincuencia y la escasez de alimentos básicos van en aumento y no ayuda.
“Chávez murió antes de ver la crisis pero este proceso crítico le iba a tocar enfrentarlo a él. La crisis no solo deriva de las personas, de la inmadurez política de Nicolás Maduro sino también de las propias contradicciones del proyecto bolivariano de Hugo Chávez. Era una crisis anunciada”, comentó Manríquez.
Hugo Chávez permaneció en el poder durante 13 años. Durante todo este tiempo tuvo un aliado fundamental: el petróleo.
“En sus años se preocupó mucho más por distribuir la riqueza que por crearla. Venezuela es un país extremadamente dependiente de la riqueza petrolera. El boom petrolero que ocurrió en la década del 2000 le vino bien al proyecto distributivo de Hugo Chávez. Hoy los precios del petróleo están por debajo de lo que estuvieron en el 2008. Cuando un barril se conseguía hasta en 115 dólares, hoy no se ofrecen en más de 110.
Eso ha traído una disminución en los ingresos del Estado venezolano”, explica Manríquez.
Además, Chávez dejó una economía con una fuerte intervención estatal tras la expropiación de cientos de empresas y tierras para la agricultura. Los empresarios empezaban a mostrar señales claras de agotamiento.
“En el discurso chavista hay un hostigamiento hacia los empresarios, las clases medias, a las personas que piensan de manera diferente, a los centros universitarios con ideas revolucionarias a favor de los burgueses.
Lo que estamos viendo es el resultado de un proceso final, de la polarización social y de una violencia que había iniciado el gobierno de Hugo Chávez”, sostiene Manríquez.
Para Maduro, Chávez fue su única escuela para gobernar aunque ninguno de los dos ha sido conciliador.
“En sus gobiernos no hay lugar para los errores internos, no hay autocrítica. Son gobiernos que bajo su propia perspectiva hacen todo bien. Entonces tienen la experiencia de culpar al exterior de todos los males económicos y políticos del país”, dice Manríquez.
Pero la inexperiencia política y la falta de carisma de Maduro han llevado la crisis a un punto cada vez más insostenible.
“No tiene el carisma de Chávez. Independientemente de la opinión que uno pueda tener de él, hay que reconocer que era un tipo carismático, que atraía a muchas personas, masas e incluso a gente fuera del país.
El carisma no se hereda de un político a otro y en el caso de Chávez y Maduro no hay esa herencia del carisma”, expresa Manríquez.
“Estando Hugo Chávez vivo la oposición hizo múltiples manifestaciones en las calles de Caracas. Salían a las calles los estudiantes pero nunca se llegó a estos extremos que vive Venezuela. Chávez tenía un liderazgo muy distinto al que tiene Maduro”, puntualiza Bartolomé.
Entre el caos y la esperanza
Para Chávez la cara de esta oposición era Henrique Capriles, para Maduro lo fue en los primeros tiempos, pero luego otro líder saltó al centro de la escena con fuerza y brillo propio: Leopoldo López. Maduro no dudó y lo que Chávez nunca se atrevió con Capriles lo hizo con López. Ordenó a la Justicia que le dictara una orden de captura y lo metieron preso. Lo acusaron de ser el incitador de las últimas protestas.
“Capriles fue un líder poco consistente para la gravedad de la crisis. Es un líder opositor mucho más tranquilo mientras que López está mucho más dispuesto a confrontar al gobierno y sus actitudes están exasperando mucho a Maduro”, dijo a UnivisionNoticias.com Laura del Alizal, experta en temas internacionales.
No es que con Hugo Chávez Venezuela tuviera un destino diferente pero mientras estuvo al frente, el rumbo de la nación sudamericana tenía otro cauce. Sabía de política y de manejos políticos.
“Maduro demuestra una enorme falta de oficio político. Su primera respuesta es siempre la violencia, la represión, el encarcelamiento. Lo de Leopoldo López es inaudito. Es una trampa que le tiende la oposición y él cae. Con Chávez la respuesta hubiera sido menos desesperada. Las semillas de lo que sucede actualmente se fueron sembrando y regando a lo largo de todos los años al poder de Hugo Chávez”, dice Manríquez.
Los datos del Banco Central dicen que casi uno de cada tres productos medidos en el país no pueden ser hoy adquiridos o sustituidos. La respuesta de Maduro llegó hasta ordenar que el Ejército tomara una importante cadena de electrodomésticos para liquidar los productos a precios justos.
“La crisis no ha hecho más que acentuarse durante los últimos años. Se han conocido los episodios de desabastecimiento que sufre la población venezolana, incluso en artículos de primera necesidad. Ese contexto no hace más que caldear los ánimos”, explica Bartolomé.
Otro de los factores determinantes es la inflación. Una de las más altas del continente latinoamericano y del mundo con un 56% anual.
“Esto solo deja claro que los movimientos tienen que ir cambiando, adaptándose porque los tiempos van cambiando. Un cambio no es que incurran en un travestismo político pero sí se tienen que adaptar a los nuevos tiempos y el régimen bolivariano no se ha terminado de adaptar. Todos los modelos deben reformularse”, subraya Bartolomé.
Venezuela, día a día
La criminalidad y la delincuencia están fuera de control. En el 2013, se reportaron 25 mil asesinatos pese a que el gobierno ha presentado varios planes para combatir la inseguridad que no han funcionado.
Maduro lanzó un plan de seguridad que le permitió reuniones con líderes opositores, incluido su rival en las presidenciales, Henrique Capriles. Pero cuando todo el mundo parecía coincidir en los avances, surgieron las demandas civiles.
¿Es esta crisis el marcado fin de la corta era de Maduro al frente de Venezuela? Para muchos, su opción de maniobra es mínima.
“Su única posibilidad es ser el más chavista de todos los chavistas porque no tiene credenciales propias para gobernar a Venezuela. Si no hubiera sido el heredero de Chávez difícilmente hubiera llegado al poder. Depende de sus vínculos con el chavismo”, sostiene Laura del Alizal.
Así, en medio del caos y la intolerancia, Venezuela vive el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez. Un aniversario bajo la denuncia, el reclamo y el peligro de terminar en un golpe de estado, como han reclamado muchos, que incite más a la violencia.
Univision.com