José Nun: «Éste no es un gobierno de izquierda»

14El ex secretario de Cultura hizo durísimas críticas a la gestión de Cristina Kirchner; «Kicillof es un profesor de economía. Experiencia de gestión, no ha tenido ninguna», lanzó

 

ex secretario de Cultura José Nun se mostró hoy muy crítico de la gestión de Cristina Kirchner, dijo que la presidencia de Néstor Kirchner fue una «época mejor» y aseguró que «éste no es un gobierno de izquierda».

E ex funcionario desde 2004 hasta 2009, consideró hoy en diálogo con La Once Diez que el gobierno de Néstor Kirchner fue «mejor» que el actual y aclaró que si bien está de acuerdo con algunas «políticas progresistas», la administración actual tiene problemas «gravísimos».

En ese sentido, se mostró muy crítico de las políticas educativas. «La educación no es un problema solamente cualitativo de llegar al 6% del PBI. Es un problema cualitativo», apuntó Nun, y comparó: «La educación argentina era una de las mejores del mundo. Ahora basta ver los resultados de las pruebas PISA: la Argentina está de la mitad para abajo».

«Los primeros años de Néstor Kirchner fueron de distribución, incorporación de excluidos, creación de empleos genuinos. Esa época fue mejor», consideró el ex secretario de Cultura.

«PROFESOR DE ECONOMÍA»

Consultado sobre el panorama económico, Nun sostuvo: «Veo al Gobierno tratando de hacer todos los deberes de un ajuste ortodoxo para tratar de llegar a 2015». «Se está haciendo todo lo que se juró que jamás iba a hacer», opinó.

Fue entonces cuando lanzó duras críticas contra el ministro de Economía Axel Kicillof: «No se puede improvisar en la gestión, sobre todo, de la economía. Kicillof es un profesor de economía que se especializó en historia económica. Experiencia de gestión, que yo sepa, no ha tenido ninguna».

«Estamos en un mar revuelto y no se revolvió solo. No es verdad que sea por factores externos. Al contrario, son los que nos han venido salvando por el precio del yuyito, que estaba a $350 cuando llegaron al gobierno y ahora está en $512», dijo refiriéndose a la soja.

 

Fuente: LA NACION