Cristina apuntó duro al empresariado al culparlo por la suba de precios y llamó a la oposición a la concertación

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«Creo sinceramente argentinos que estamos cerrando un ciclo histórico», afirmó la Presidente Cristina de Kirchner al inaugurar el 132 período de sesiones ordinarias del Congreso. Y agregó «quiero dirigirme a todos los empresarios de la República Argentina, cualquiera sea su actividad, industriales, productores, empresarios de servicios, financistas, comerciantes, pequeños, grandes, medianos, concentrados, menos ma non troppo, fundamentalmente a aquellos que han intentado en estos años torcer el rumbo».

La primera mandataria señaló que «cuando uno ve los balances y lo que han ganado, es inexplicable que quieran matar la gallina de los huevos de oro».

Hablando a los militantes le pidió a los argentinos «piense como piense, tenga partido o no tenga partido, le caiga simpática a la Presidente o no la aguante, cuide su bolsillo, no permita que le robe nadie» y advirtió «no vamos a permitirlo».

Mientras la crítica a los empresarios fue uno de los ejes de su discurso, otro pasó por la convocatoria a la «concertación» de todos los partidos políticos, en el marco de una disertación en la que volvió a ratificar el rumbo del modelo.

Asimismo, defendió el valor de la democracia y en este contexto explico su apoyo a Venezuela, al efectuar una autocrítica del Justicialismo y rescatar al radicalismo. La situación que vive Venezuela la calificó como un «intento de golpe suave que se quiere dar contra la República Bolivariana de Venezuela», pero aclaró que su apoyo no es al presidente Nicolás Maduro sino «al sistema democrático de un país».

Y siguió diciendo «Aquí quiero rescatar una tradición de la Unión Cívica Radical. Quiero reconocerles algo: sí, nosotros los peronistas no le dábamos históricamente tanto valor a la democracia», ante la mirada asombrada de Ernesto Sanz y Ricardo Alfonsín.

A lo largo de sus casi tres horas de discurso (que no fue de los más extensos), Cristina dejó en claro que hay sectores empresarios que van en contra de del proceso de crecimiento con inclusión «más virtuoso de los últimos 200 años». Asimismo, destacó que la Argentina logró sortear «ocho corridas bancarias».

Si bien no señaló a los responsables de dichas corridas quedó flotando en el ambiente que ciertos grupos empresarios buscan «torcer el rumbo».

Refiriéndose de manera elíptica a la inflación, sostuvo que «no hay ningún justificativo para los aumentos de precios» que sólo son generados por aquellos que «saquean los bolsillos de los argentinos».

Para el Gobierno la devaluación no justifica la suba de precios y así lo explicitó la primera mandataria parodiando un dialogo con un empresario: Me van a contestar (ante la suba de precios) «Pero la devaluación fue de tanto…» Sí, pero vos los salarios no los pagas en dólares y la energía la tenes subsidiada desde el Estado, y la mayoría de las autopartes son nacionales. Así que no vengan a hacerme cuentos», fue la respuesta de Cristina.

Puso como ejemplo de subas injustificadas de precios al sector automotriz. «En lugar de absorber (el impacto de la devaluación) hicieron el viejo truco argentino: trasladar a precios lo que dejé de ganar por otro lado. En este contexto los precios de los autos no gravados por el impuesto subieron. Los autos que no estaban alcanzados por el impuesto subieron en un promedio, algunos el 45%, por arriba de lo que fue la devaluación», señaló la Presidenta.

Consciente de la importancia que tiene en el crecimiento el sector, anticipó que el Ministerio de Economía los va a convocar a una reunión para «discutir» los aumentos de precios de los vehículos. Defendió el Impuesto Interno a los autos de lujo al precisar que sólo «el 4% de los automotores están alcanzados por este tributo».

A juicio del Gobierno, la caída del sector automotor responde principalmente por menores compras de Brasil y rechazó que el impuesto a los autos de lujo haya impactado negativamente en el sector.

La dura réplica de la Presidente se inscribe en un contexto en que las terminales automotrices vienen advirtiendo sobre la caída del mercado interno y anticiparon la posibilidad de volver a las suspensiones de personal.

Cristina pidió a los empresarios «que valoren el inmenso esfuerzo hecho en los últimos años», y exhortó a los hombres de negocios «que han ganado mucho dinero» a «ponerle el hombro al país «.

En el Gobierno, desde hace tiempo y especialmente desde la llegada de Axel Kicillof al Palacio de Hacienda, se considera que los sectores empresarios tienen márgenes de rentabilidad tan altos «que no resisten comparación internacional».

Los funcionarios critican la falta de inversión pese a la alta rentabilidad, las ganancias acumuladas por las empresas, los subsidios energéticos y las facilidades crediticias. En vez de aumentar la producción, se dedican a remarcar precios, afirman allegados al equipo económico.

Por esta razón, es que Cristina planteó como una política para 2014, que tanto el Poder Legislativo como el Ejecutivo «deben abocarse a sancionar instrumentos que defiendan a los consumidores frente al abuso de los sectores concentrados», avalando de esta forma iniciativas de legisladores como Héctor Recalde y Aníbal Fernández ee defensa de los consumidores.

En ese sentido, destacó que con esas medidas «se estaría dando cumplimiento al artículo 42 de la Constitución reformada en 1994, que establece claramente la necesidad de proteger a los consumidores y usuarios».

• Poderoso el ministro Kicillof

Dos bastiones del modelo en materia económica son, sin duda, la reestatización de Aerolíneas Argentinas y la de YPF. La defensa de Aerolíneas fue contundente: «Hemos mejorado el servicio y la frecuencia. Hemos demostrado que el Estado puede ser tan eficiente como los privados a la hora de la gestión».

Por otra parte, a lo largo de su discurso defendió la estatización de YPF y el acuerdo alcanzado con Repsol. En este marco, mencionó especialmente el papel que «desarrollaron en la negociación el ministro de Economía, doctor Axel Kicillof y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, quienes fueron en nombre del Estado. Esos fueron los dos actores en la negociación. Y se logró un acuerdo por 5.000 millones de dólares. Vuelvo a repetir: es la segunda reserva de gas shale del mundo y la cuarta reserva de petróleo shale del mundo», dejando entrever que el arreglo fue muy conveniente para Argentina.

Es más, y para enfatizar que la negociación no fue fácil, buscando al ministro de Economía dijo que es «chiquito» (porque no lo veía). Esto dio lugar a que recordando una publicidad, Cristina dijese: «Chiquitito, pero cumplidor. Lo hizo muy bien. Peleó como un león». Y continuó defendiéndolo al negar que él hubiera dicho que no se le iba a pagar a Repsol. «¡Pero cómo va a decir el ministro de Economía que no se va a pagar nada si yo presenté una ley de expropiación!», enfatizó la jefa de Estado. Cabe señalar que las expropiaciones demandan que el Estado indemnice al expropiado.

En una defensa a la política energética llevado a cabo por su Gobierno, la Presidente consideró que «una gran falacia es el autoabastecimiento anterior a 2003» y fundamentó sus dichos al sostener que con una pobreza del 54% y el 25% de desocupados «no había nadie que tuviera trabajo y por eso no teníamos que importar gas». Y, agregó: «No era autoabastecimiento, era que no se gastaba, la gente no tenía nada que enchufar, ahora enchufan la heladera, el aire acondicionado, el secarropas nuevo». En tanto, anticipó que Argentina con YPF va camino hacia «el autoabastecimiento energético»

También resaltó la tarea del ministro de Economía al destacar el Plan de Precios Cuidados que fuera mencionando por la FAO. Este organismo de las Naciones Unidas, en su último informe «elogió el programa de Precios Cuidados, que facilita el acceso a los alimentos». La FAO, afirmó, también «destacó las políticas oficiales de financiamiento a productores agropecuarios como mediada orientada a favorecer la disponibilidad de alimentos».

Otro funcionario que recibió una mención especial por su accionar al frente de la Cancillería fue Héctor Timerman, en particular por el acuerdo con Irán que recibió numerosas críticas por parte de la oposición.

La Presidente recordó que la intención de ese acuerdo «que aún Irán no avalo», es la de lograr que el fiscal pudiera interrogar a los acusados y, de esta manera, seguir con el proceso. Con este propósito llamó a la oposición y a las organizaciones sociales y políticas que presenten «alternativas» al acuerdo con Irán para intentar el esclarecimiento del atentado contra la AMIA.

• Sin reproches

En esta oportunidad, no hubo reproches al campo, por el contrario. Detalló que el Estado invirtió en el sector agropecuario «más de 54 mil millones de pesos», pero reconoció que «también ha acompañado el sector privado con mucha biotecnología» que permitió extender la frontera agropecuaria y duplicar el año pasado la cosecha. Cerró este capítulo anticipando que la producción de soja «va a ser absolutamente récord» superando los 55 millones de toneladas. A pesar de los magros resultados globales de la balanza comercial de enero (que dejó un saldo de 35 millones de dólares) la jefa de Estado exaltó las ventas externas ya que «en el periodo 2003 al 2013 las exportaciones crecieron de 16.375 millones a 49. 361 mil millones de dólares».

Tampoco el Poder Judicial fue blanco de las críticas presidenciales. Si hubo algunos reproches y la defensa de la reforma judicial que propuso el año pasado y que la Corte Suprema declaró inconstitucional, que preveía la elección por voto popular de los miembros del Consejo de la Magistratura.

En este contexto, la jefa de Estado consideró que «no puede ser que todos estemos controlados y a la Justicia no la controle nadie» al tiempo que recordó que los jueces gozan del privilegio de no pagar el Impuesto a las Ganancias. Volviendo a defender su iniciativa enfatizó que «a nadie le viene mal un poco de control popular».

Cristina pidió a los integrantes del Consejo de la Magistratura que «pongan lo mejor de sí» para que ese cuerpo «funcione en todo sentido», tanto para las designaciones como también para que «los jueces que no funcionan bien no estén in eternum» en sus cargos.

No mencionó la inseguridad, aunque sí tuvo en cuenta el malestar que generan los piquetes e instó a contar con «una normativa de respeto a la convivencia ciudadana» al tiempo que le pidió a la Justicia que actúe en forma más ágil.

En esta oportunidad, la jefa de Estado elogió al sindicalismo rescatando el rol de los gremios en la defensa de los derechos de los trabajadores. Incluso, cuando se refirió al gremio docente, si bien respaldó la propuesta oficial que contempla sumas por presentismo, valoró que haya decidió levantar el paro para continuar negociando.

Si propuso, para evitar que como todos los años las clases se vean amenazadas de comenzar por las negociaciones paritarias, alcanzar un acuerdo hasta junio.

• Rescate del modelo

La mayor parte del discurso oficial fue una reseña de buenos indicadores que se alcanzaron tanto en el 2013 como desde que el kirchnerismo llegó al poder, como por ejemplo:

– La deuda pública medida por habitante en cantidad de salarios mínimos vitales y móviles, equivalía en el 2003 a 25,6 salarios, y en el 2013 1,9 salarios mínimos vitales y móviles; en la actualidad representa el 10% del PBI.

– Resaltó la creación de los puestos de trabajo y recordó que de acuerdo a la medición del Indec del último trimestre del 2013 se «batió un record» con un 6.4% de desempleo, «el índice más bajo del que tengamos memoria».

– Haciendo uso de estadísticas internacionales (para que no haya dudas acerca de su veracidad) utilizó un informe del Banco Mundial que «elogia la reducción de la pobreza en la Argentina y reconoce los avances de la Argentina en la reducción de la pobreza y la desigualdad».

– La Argentina, según el Banco Mundial, es «el país que mayor cantidad de recursos consagra al gasto social».

– Uno de los ejes del modelo es la industrialización y como todos los años, Cristina destacó que en la década el Producto Bruto Industrial creció un 106,4 por ciento.

– Afirmó que este año el Banco Hipotecario Nacional dará más créditos de lo que hizo en toda su historia como institución.

– Anticipó que en materia ferroviaria se ha efectuado la inversión «más importante de los últimos 50 años».

– Se comprometieron más de 1.200 millones de dólares para la renovación total de todos los trenes de la región metropolitana y del Gran Buenos Aires

– Mil coches cero kilómetro reemplazarán a los ochocientos existentes.

– Se electrificará el Roca con un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo por 500 millones de dólares.

Fiel a su estilo, la jefa de Estado cerró su discurso recordándole a los Argentinos que estamos en «un país que, en diez años, acumula un crecimiento superior al 90%, donde se abrieron más de 200 mil empresas, donde se redujo el desempleo de casi el 25 al 6,4 por ciento, donde se incrementaron los salarios -el salario mínimo, vital y móvil- 1.700%; donde se duplicó el parque automotor y el consumo de energía domiciliario, siendo ampliamente el más alto de la región y solo estamos importando el 9,4 de la oferta total de energía» y concluyó anticipando que «con la recuperación de YPF vamos al autoabastecimiento definitivo de la República Argentina».
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