Mientras todas las miradas parecen puestas en los problemas económicos de Argentina, Venezuela y en menor medida Brasil, Uruguay está tratando de venderse como un contrapeso y refugio en medio de la agitación de sus socios del Mercosur. Su principal argumento de atracción: estabilidad política y social, destaca el diario The Wall Street Journal.
“Tras proyectar una imagen internacional progresista con actos legislativos audaces como la legalización de la marihuana, el matrimonio homosexual y la despenalización del aborto, el pequeño país, de casi 3,4 millones de habitantes, está en plena campaña para exhibir sus positivos indicadores económicos y a la vez demostrar cuán desacoplado está de Argentina”, agrega el artículo.
Tras enumerar los buenos indicadores económicos del país como crecimiento y baja tasa de desempleo, el diario reproduce la opinión de analistas que opinan que no hay dudas de que la posición del país en el continente es mucho más sólida que hace una década, aunque hay que estar atento a la situación económica Argentina. Sin embargo analizan que no hay peligro de contagio de problemas financieros.
Empresarios, en cambio, advierten que en términos económicos, Uruguay está en desventaja por el aumento de costos en general, desde alquileres hasta salarios y conexiones a Internet, que están en dólares. También destacan que la inflación por encima de las metas del gobierno de Pepe Mujica será un problema para el país.
Siendo el turismo uno de los motores, el ministro de Economía de Uruguay, Mario Bergara, sostiene que los argentinos son responsables por casi la mitad de esa actividad en Uruguay, comparado con una contribución de 80% antes de la crisis de 2002. De todas formas, la desaceleración del sector actuó como freno para la expansión económica. La semana pasada el gobierno redujo la perspectiva de crecimiento para este año de 4% a 3%. “En el mundo de hoy crecer más de 3% es envidiable para muchas economías, no lo vemos como una mala noticia”, anotó el funcionario de Mujica.
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