La crisis energética

Por José       Rigane, Sec. General de la FeTERA y Sec. Adjunto de la       CTA

Rebanadas de Realidad       – Mar del Plata,       26/09/13.-Hace bastante tiempo que venimos       diciendo que Argentina atraviesa una crisis estructural en el sector       energético. Como suele suceder, algunos interpretan que es por falta de       «ajustes tarifarios» y de inversión, otros preferimos pensar que la crisis       energética es estructural porque se insiste en tomar a la energía como una       mercancía, donde el crecimiento de la tasa de ganancia de los empresarios       (en un sector altamente concentrado en muy pocas manos) siempre van a ir a       contramano de los intereses de un desarrollo nacional que beneficie a los       consumidores y el pueblo.

En esa tensión entre       ambos intereses, el Gobierno está reconociendo la crisis. Miguel Galuccio,       quien está al frente de YPF, lo expresó bien claro cuando dijo: «el       déficit energético es serio». Es decir, la crisis energética es       estructural y profunda, producto del proceso de privatización y       extranjerización.

Esto lo demuestra el       aumento de las importaciones de combustibles. Estos últimos días el INDEC       (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) dio a conocer un informe       donde se explica que en un año se duplicaron las compras al exterior en       combustibles y lubricantes. Es decir, Argentina pasó de importar energía       por U$D 761 millones a U$S 1.548 millones en un año, lo que significa un       aumento de 103% más.

Este aumento en la       compra de energía en el exterior suma en lo que va del año unos U$S 9.029       millones y podría llegar a U$S 12.000 millones cuando se complete el 2013,       si la tendencia al crecimiento de las importaciones es similar a los       últimos 3 años. Nada indica que vaya a modificarse dicha situación. Esto       produce que la balanza energética esté en negativo desde mediados de 2010.       En este sentido, se conoció que el déficit energético entre enero y agosto       de este año es de U$S 5.410 millones.

Las importaciones de       combustibles y energía (siendo el gas el más importante), tuvieron un       marcado aumento en estos últimos años. En los primeros ocho meses de 2013       los productos energéticos importados que sobresalieron fueron: gas oil,       gas natural licuado, gas natural en estado gaseoso y fuel oil.

Esta situación       energética está determinada por las políticas concretas que se llevan       adelante. Las decisiones sobre qué rumbo seguir en cuestiones estratégicas       no son menores. En este sentido, el Gobierno nacional, con las políticas       concretas que viene impulsando, no está pensando en superar la crisis en       la energía cambiando el modelo de manera estructural. Sino todo lo       contrario. Aunque desde el ejecutivo nacional se avanzó sobre la       bochornosa gestión de la española Repsol, se vuelve a elegir el mismo       camino pero con otro nombre; Chevron. Pero esta petrolera no viene sola,       ya que va a explotar los hidrocarburos no convencionales mediante la       técnica del fracking, fuertemente cuestionada y denunciada en todo el       mundo. Creemos que esta técnica es una fuerte amenaza para el Medio       Ambiente medioambiental y el conjunto de la población.

En definitiva, el       rumbo que el Gobierno eligió en esta década en materia energética es el de       profundizar la lógica de los años 90 que tiene a la extranjerización y       privatización como sus pilares principales.

El tema es que el       ejecutivo no está pensando el problema energético, la crisis energética,       desde una perspectiva de autoabastecimiento nacional que apunte a un       camino hacia la soberanía energética mediante una planificación       responsable sobre la energía que necesitamos y con una reflexión sobre       para qué la necesitamos. Por el contrario, se está profundizando en una       lógica (con una YPF bajo figura de Sociedad Anónima y no Sociedad del       Estado) que pone siempre por delante las ganancias de las petroleras       privadas por sobre las necesidades comunes del país y el pueblo.

El camino de las       empresas privatizadas, las ganancias millonarias enviadas al exterior, el       saqueo de los hidrocarburos y la profundización de la crisis energética ya       lo conocemos y precisamente no nos ha ido muy bien que digamos. Quizá       llegó la hora de que como pueblo elijamos otro camino     distinto.