Denuncian que un sátiro atacó a cuatro mujeres en una cantera de Hernández

madre victimaUn centenar de vecinos de la localidad de Hernández prendieron fuego cubiertas y cortaron el tránsito ayer a la tarde y hasta entrada la noche en el cruce de las avenidas 25 y 520 para denunciar que en la zona anda suelto un sátiro que violó al menos cuatro mujeres en las últimas semanas, y pidieron que se haga todo lo posible para detenerlo.

El depravado es un sujeto de entre 25 y 30 años, delgado, alto y que anda bien vestido. Todos los casos ocurrieron en un sendero que atraviesa una cantera ubicada frente al hipermercado Nini y el último episodio fue conmocionante.

Soña, una mujer de 38 años, le contó a Trama Urbana que el miércoles pasado su hija de 15 años fue atacada por el delincuente. “La agarró del cuello a las 11 de la mañana, le desfiguró el rostro a golpes y la violó. Ella estuvo internada en el hospital Gonnet. Ahora está en casa, pero muy dolorida y asustada. Este tipo nos arruinó la vida”.

La madre de la adolescente sufrió un desmayo al terminar de narrar la pesadilla.

Familiares y vecinos de la familia de Soña, reclamaron que se coloquen luminarias en la zona, que se rellenen las canteras ubicadas en el predio entre 517 y 520 y 23 a 27, y que policías custodien el barrio.

Fredy Chávez, tío de la chica abusada, dijo: “Queremos que detengan al violador. Es un tipo que se mete en la cantera y se masturba delante de las mujeres que pasan por ahí. A mi sobrina casi la mata y encima la amenazó de muerte para que no haga la denuncia”.

Los vecinos adelantaron que el lunes a la tardecita volverán a cortar el tránsito.

“El dueño de los terrenos tiene que alambrar e iluminar el predio. Eso es una trampa para todos los vecinos. Roban y se meten ahí para esconderse y hasta han encontrado motos desarmadas y autopartes”, afirmó una mujer, quien prefirió no identificarse.

Respecto a la adolescente violada, un vocero policial indicó que el caso lo investiga la DDI La Plata y la UFI nº 4 del fiscal Fernando Cartasegna.

Fuente: LA Nación