¿QUÉ PASA EN LA SUPERINTENDENCIA DE SEGUROS DE SALUD?

De Forza a Korenfeld: La Superintendencia sigue bajo sospecha.

El 13 de agosto de 2008 aparecieron los cadáveres de Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37), y Leopoldo Bina (35) en un descampado a la vera de la ruta provincial 6 en el partido de General Rodríguez, asesinados de 16 balazos en la cabeza, en el pecho y en la espalda. La entonces ministra de Salud de la Nación, Graciela Ocaña, denunció ante la Justicia al ex gerenciador del PAMI Rubén Romano y a la empresa de Forza por fraude con la venta de medicamentos a obras sociales, en el marco de la Administración de Programas Especiales (APE), y la denuncia reclamó que se investigara si la Superintendencia del Servicio de Salud, que dirigía Héctor Capaccioli, miembro de la Junta Promotora de la campaña de Cristina Fernández de Kirchner, había tenido alguna intervención en el tema. Desde entonces, ocurrieron muchos cambios de nombres en las áreas mencionadas, casi todos por una modificación del escenario político. Sin embargo, todo indica que la falta de transparencia se encuentra intacta.

Beatriz Liliana Korenfeld
Beatriz Liliana Korenfeld, observada por Julio Manzur. ¿A ella reportan Mariana de Dios y Marcelo Balsechi? (Foto NA: MARIANO SANCHEZ).

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Meses atrás, a través del decreto N°1008/2012 firmado por Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina (h), y el ministro de Salud, Juan Manzur, fue ascendida a superintendenta de Servicios de Salud de la Nación, Beatriz Liliana Korenfeld, quien estaba a cargo de la estratégica Administración de Programas Especiales (APE), ocupando la Gerencia General de la Superintendencia, el ente de regulación y control del Sistema Nacional del Seguro de Salud. Desde entonces, Korenfeld tiene todo el poder.

La APE era un organismo descentralizado de la Administración Pública Nacional, con un presupuesto anual de más de $ 1.100 millones, en jurisdicción del Ministerio de Salud de la Nación, con personería jurídica propia y un régimen de autarquía administrativa, económica y financiera. Pero fue transferido a la Superintendencia de Servicios de Salud bajo el mando de Korenfeld.

Cuando los Kirchner y Hugo Moyano eran aliados, la APE funcionaba en ‘fina sintonía’ con las necesidades de la Confederación General del Trabajo (por ejemplo, Christian Asorey, yerno de Moyano, fue titular de la APE). Cuando acabó el vínculo, y comenzó la guerra, Moyano reclamó en forma insistente un importante retraso en el pago de reintegros que debía hacer la APE. A su vez, Cristina decidió ubicar al frente de la APE a alguien de su confianza: Liliana Korenfeld, quien ‘lanzallamas en mano’ dispuso cambios diversos en la Administración.

Korenfeld fue conocida en los medios de comunicación nacionales cuando apareció en la lista de beneficiarios de tierras en El Calafate a precio ‘de oferta’, adjudicación que realizó el entonces alcalde de la localidad, Néstor Méndez. A propósito de la inquietud que provocó esa mención, se conoció que Néstor Kirchner, cuando era gobernador santacruceño, había designado a Korenfeld al frente de la Caja de Servicios Sociales. Cuando ella concluyó su gestión trascendió que la repartición llevaba muchos ejercicios fiscales sin estados contables correspondientes.

Según reveló en aquella oportunidad la web OPI, de Río Gallegos, varios contadores fueron convocados para “arreglar el desquicio” y uno de ellos hasta se animó de decir que lo “obligaban a dibujar los balances de 10 años sin siquiera tener la documentación necesaria para efectuar los registros contables”.

Korenfeld pasó a desempeñarse como secretaria Municipal de Turismo en El Calafate, precisamente; y luego como empresaria de turismo en forma privada. Cuando Carlos Sancho fue gobernador (por renuncia de Sergio Acevedo), ella fue designada al frente de Información Pública y duró 3 días en el cargo.

Más tarde fue diputada nacional por el Frente para la Victoria, y cuando Daniel Peralta tuvo una etapa de intensos acuerdos con los Kirchner, Liliana Korenfeld volvió a hacerse cargo de la Caja de Servicios Sociales. Cuando Peralta se enfrentó a La Cámpora, Korenfeld renunció y denunció a la Administración Peralta por situaciones irregulares en el organismo, aunque se afirma que nunca formalizó esa acusación en sede judicial.

Entonces sus servicios fueron requeridos por la Nación, en el marco del choque entre Cristina y Moyano. Y Liliana cumplió con las expectativas: de la APE pasó al mando total en la Superintendencia.

Sin embargo, probablemente repitiendo los hechos ocurridos a Korenfeld en Santa Cruz, al comenzar septiembre de 2013, días de tensión se viven en la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación.

Por un lado, los prestadores de salud nucleados en la Cámara de Instituciones de Diagnóstico Médico (Cadime), consideran «inexplicable» la conducta del organismo regulatorio: «Es inexplicable que en la actual coyuntura, la Superintendencia de Servicios de Salud no haya convocado al Consejo Permanente de Concertación previsto por la Ley 26.682 de regulación de la medicina prepaga, a efectos de determinar los aranceles mínimos y obligatorios que cubran los costos de producción de las empresas prestadoras», según dijo Guillermo Gómez Galizia, presidente de la entidad.

Esa opinión fue apuntalada por la de Hugo Magonza, presidente de la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami) y director general del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas Norberto Quirno (Cemic): «La actividad está agobiada por un alza de costos que no se compensa con los recursos; la rentabilidad no va más allá de 0,5% y se disponen nuevas obligaciones de dar cobertura sin establecerse de qué manera se financiarán los tratamientos».

Por otra parte, hay sindicalistas furiosos con ella. En la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación se habla mucho de 2 ‘esquemas’ que, por lo menos, pueden recibir el mote de ‘comportamiento irregular’ o ‘poco transparente’… en definitiva, provocan comentarios, sospechas y, en tiempos recientes, hasta consultas desde dirigentes políticos opositores a diversos sindicalistas porque se encuentran convencidos que puede resultar otro punto de ataque al declinante Frente para la Victoria.

De acuerdo a lo que han establecido quienes más aplicaron su lupa al tema, funcionan 2 esquemas básicos:

> Mariana de Dios, flamante gerente, aparece como la persona más visible, muy conocida en todas las obras sociales. Aparentemente Mariana de Dios consigue, por alguna influencia muy especial, que quienes se acercan a ella puedan cobrar más rápido que quienes no se acercan a ella. También pueden cobrar volúmenes mayores de acreencias que quienes mantienen la distancia. Es más: el ‘club de Mariana’ puede acceder a otros beneficios, incluidos en la letra chica de la Superintendencia.

Quienes participan del ‘club de Mariana’ consiguen un contacto importante: los visita un joven de nombre Joel, que tiene una ventaja comparativa definitiva sobre el resto: su apellido es Korenfeld. Obviamente que los beneficiarios, entonces, recorren el protocolar ‘besamanos’ y presentaciones varias antes de que se asuman los compromisos respectivos. Al final del procedimiento, llega el convencimiento de las ventajas de contratar una consultora en informática para diversos «servicios técnicos y de consultoría» vinculada directamente al joven aventajado.

Se ignora por qué cuando aparecen los nombres de Mariana y Joel, en la Superintendencia dicen «Obra Social Para La Actividad Docente», que son las siglas de Osplad. Sin duda que sería un caso muy interesante para explorar.

> Marcelo Balsechi, líder de una cofradía muy interesante siempre vigente en la Superintendencia. Algunos afirman que trabaja en volúmenes mayores de deudas/acreencias, y tiene un trato más directo con los interesados.