Emilio Pérsicco es el ‘Capitán Frío’ del kirchnerismo. El líder del
‘Movimiento Evita’ maneja al principal monopolio de
heladerías artesanales de la Argentina.
Hoy en día, el ‘Movimiento Evita’ se ha convertido
en una de las fuerzas de choque del régimen kirchnerista y
se destaca por su violencia e intolerancia. Su líder Emilio
Pérsicco es uno de los conductores de este grupo piquetero
que atemoriza a la sociedad con su violencia.
El ‘MTD Evita’, se ha reciclado en épocas
kirchneristas como ‘Movimiento Evita’ y a medida que
se van incrementando las protestas contra el gobierno de
Cristina Fernández de Kirchner crece la importancia de esta
agrupación cuyo rol es el de ‘disciplinar’ a fuerza
de palo, tumbera y cadenazo a cualquier ciudadano que
intente manifestarse en contra del régimen.
Emilio Pérsicco proviene de una familia muy pudiente
originaria de la ciudad de La Plata. A diferencia de sus
familiares, al líder piquetero jamás le
gustó trabajar y supo ser alumno crónico del Colegio San
José de La Plata donde se unió a la UES. Como se la pasaba
haciendo política, el sistema educativo lo terminó
expulsando a los 19 años de edad tras deambular por varios
institutos.
Cuando vino el golpe de estado, Emilio Pérsicco se acordó
de que tenía una familia que formaba parte de la burguesía
platense y decidió ‘exiliarse’ con destino a
Suecia. Allí fue cuando Emilio Pérsicco se vio obligado a
confrontar con ‘el sistema’. Cuando una persona,
especialmente un militante político, se exilia en otro
país (especialmente en Suecia) usualmente llega ‘con
una mano atrás y otra adelante’.
Lamentablemente, las autoridades suecas sorprendieron a un
desaliñado Emilio Pérsicco cobrando un giro que le enviaba
su familia desde La Plata, entonces sin mediar otra
explicación decidieron detenerlo y expulsarlo.
El futuro piquetero recaló en España, pero su fervor
revolucionario se apagaba cuando llegaba a la ventanilla de
los bancos para cobrar los dólares que semanalmente le
remitían sus laboriosos familiares desde la ciudad de las
diagonales. Su incursión terminó con el llamado de un
gerente de un banco que requirió la presencia de la
policía española porque desconfiaba de la palabra de un
mendigo que quería cobrar mil dólares provenientes de
Buenos Aires.
Tras varios días de arresto, España le sugirió al
piquetero que siguiera su dudoso exilio en otro país. Para
las autoridades españolas Emilio Pérsicco no tenía miedo
de caer en las garras de la dictadura militar, el problema
era que el duro dirigente social le temía al duro trabajo
en la heladería familiar y esto lo decidió a probar suerte
en México.
Cuando el líder piquetero intentó darle cátedra de
‘socialismo’ a los descendientes de Pancho Villa. La
única respuesta fue emular al ratoncito ‘Speedy
González’ con una
rápida huida hacia la ciudad de La Plata. Era evidente que
el mundo no estaba preparado para Emilio Pérsicco.
Tras bajarse del ‘Río de la Plata’ y retornar
vencido a la casita de los viejos, este personaje
comprendió que el rol central de la sociedad le corresponde
a la clase trabajadora y que existía una persona capaz de
enseñarles el camino: Emilio Pérsicco.
Ahí el piquetero se fue fogueando en diversas plantas
fabriles como un molesto aprendiz que cuestionaba
ideológicamente a los capataces que lo mandaban a baldear
el baño. Emilio Pérsicco se convirtió en un abonado a los
despidos y tras comprender que el secador y el balde no son
las armas de un verdadero revolucionario decidió pasar a la
lucha.
Y si de lucha se trata, nada mejor que unirse a las huestes
de Vicente Leónidas Saadi y refugiarse en las nubes de
Úbeda del nepotismo catamarqueño. Pronto desfiló por el
peronismo revolucionario, pasó al ‘peronismo
que resiste’ y se integró a Quebracho.
Pero Quebracho le quedaba chico a este visionario de la
política y entonces decidió crear el ‘Movimiento de
Trabajadores Desocupados Evita’. En sus primeras
declaraciones públicas, este iluminado declaraba a los
medios que el piquete era una herramienta para luchar por el
trabajo y la inclusión social, dos cuestiones cruciales
para la reconstrucción del país.
Cuando se integró a la ‘Coordinadora Aníbal
Verón’ lo único que logró fue profundizar la crisis y
la confusión del primitivo movimiento piquetero. Pero
cuando apareció Néstor Kirchner, el MTD Evita se lanzó a
los pies del pingüino mayor y comenzó a generar su espacio
de poder al calor del oficialismo.
Cuando Emilio Pérsicco logró colarse en un proyecto
político, su clan familiar recibió al ‘hijo
pródigo’ con los brazos abiertos y le planteó la
posibilidad de colaborar económicamente en la lucha
incansable por
los derechos de los trabajadores. Gracias al aporte
económico de las ‘Heladerías Pérsicco’, el MTD
Evita pasó a ser el ‘Movimiento Evita’ y con el
correr de los meses se convertiría en uno de los actores
fundamentales en la compleja ingeniería de poder
de Néstor Kirchner.
Es interesante repasar la evolución de esta laboriosa
familia platense. Cuando llegó de Italia, su abuelo, Julio
Pérsicco abrió una verdulería en pleno centro de la
ciudad de las diagonales (Diagonal 80 y calle 6). A
diferencia de su nieto, el Pérsicco que trabajaba puso todo
su empeño en progresar y se asoció con su primo Luigi
Aversa, un trabajador nativo de Sorrento que se dedicaba a
vender pescado y maní en la ciudad de Mar del Plata.
En el año 1931 adquirieron un local en Diagonal 80 y calle
5 abrieron un almacén que fue evolucionando hasta
convertirse en un local donde se dedicó exclusivamente a la
venta de helado artesanal con el nombre de
‘Helados Pérsico’ (con una sola ‘c’).
Gracias a la auténtica cultura del trabajo, Luigi Aversa
fundó en 1969 la reconocida cadena de helados artesanales
‘Freddo’. Por aquellos años ya se integraron a la
sociedad los hijos del ‘Nono’, Federico y Pablo
Aversa, acompañados por su cuñado Salvador Guarracino. Su
primer local fue instalado en el corazón de la Recoleta
(Pacheco de Melo esquina Callao) y con el tiempo se
expandió hasta tener cincuenta sucursales.
Durante la época menemista, la familia Aversa decidió
hacer negocios con el grupo inversor ‘Exxel’ que
compró la cadena de helados ‘Freddo’ por 75
millones de dólares. Con posterioridad el grupo económico
de Juan Navarro vendió esta empresa al fondo de inversión
‘Pegasus’.. Durante esta administración,
‘Freddo’, redujo su expansión a 32 locales pero
incorporó a su negocio una cadena de cafeterías con el
nombre de ‘Aroma’.
En noviembre del 2001, cuando caía el
gobierno de Fernando de la Rúa, el corralito inmovilizaba
los ahorros de miles de argentinos y comenzaba el auge del
movimiento piquetero, los empresarios Federico Aversa y Juan
Martín Guarracino deciden retomar su actividad dentro del
rubro de la producción de helados artesanales bajo el
nombre de ‘Helados Persicco’ (con dos ‘c’) y
la otra parte de la familia, Silvina y Leandro Aversa
optaron por abrir otra cadena de heladerías bajo el nombre
de ‘Un Altra Volta’ (hoy conocida como
‘Volta’).
En el año 2006, el gobernador Felipe Solá cedió a las
presiones de la influyente familia Aversa y bastó una
recomendación de Néstor Carlos Kirchner para que el
piquetero Emilio Pérsicco fuera designado como
subsecretario de gabinete de la Gobernación de la Provincia
de Buenos Aires.
Esto le posibilitó al influyente dirigente piquetero
acceder a innumerables líneas de crédito en el castigado
Banco de la Provincia de Buenos Aires y desde
su despacho manipulaba decenas de planes sociales, a los
cuales el ‘MTD Evita’ les incautaba el 50% de su
importe como ‘impuesto revolucionario’ para
financiar la lucha piquetera.
Obviamente que durante la gobernación de Felipe Solá y el
gobierno de Néstor Carlos Kirchner ‘la heladería’
fue uno de los grupos económicos más beneficiados en
materia de otorgamiento de créditos millonarios por parte
del Banco de la Nación Argentina y el Banco de la Provincia
de Buenos Aires.
Gracias a una hábil administración por parte de los
contadores que administran a este monopolio de heladerías
artesanales, una buena parte de los dineros públicos que
ingresan sus las arcas van a parar a la caja política que
mantiene la operatividad del ‘Movimiento Evita’ de
Emilio Pérsicco.
Por lo visto, la violencia social, la quema de cubiertas y
los piedrazos han sido muy productivos para el crecimiento
de los negocios de la familia Aversa. Han
instalado trece locales de gran categoría que apuntan a un
público de alto poder adquisitivo. La conclusión que uno
puede sacar es que el ‘brazo heladeril’ del
‘Movimiento Evita’ le encanta recibir a sus locales
al mismo segmento social que los movimientos piqueteros
dicen odiar por cuestiones ideológicas y raciales.
Actualmente la heladería Pérsicco tiene seis lujosos
locales en Palermo (Salguero y Cabello), Belgrano
(Migueletes y Maure, dentro del complejo ‘La
Imprenta’ y Vuelta de Obligado 2092, en el local lindero
a la iglesia ‘La redonda’ de Cabildo y Juramento)
Caballito (Rivadavia 4933), Pilar (en el ‘Office
Park’ de Panamericana Km 42,5) y en Tigre (en centro
comercial del country Nordelta).
El grupo de heladerías ‘Un Altra Volta’ cuenta con
siete locales de primera categoría. Actualmente conserva el
local original de ‘Freddo’ de Pacheco de Melo y
Callao. Tienen otro local en Recoleta (Quintana y Ayacucho)
y un tercer
local se encuentra en Santa Fe 1826 (casi Callao) en pleno
corazón de Barrio Norte. Sabemos que el movimiento
piquetero es enemigo de los monopolios. Pero es interesante
apuntar la cercanía (y la habilitación comunal) de ciertos
locales de ‘Un Altra Volta’ con los de su cadena
‘rival’:
a) El local de ‘Volta’ que se ubica en Echeverría
2302 de Belgrano ‘compite’ con el emprendimiento que
tiene ‘Helados Pérsicco’ a menos de 100 metros en
Vuelta de Obligado 2092.
b) Otro ‘Un Altra Volta’ se encuentra en Palermo en
Libertador 3060 (casi esquina República de la India) se
encuentra a pocas cuadras del local de ‘Pérsicco’
de Salguero y Cabello. Un segundo local de
‘Un Altra Volta’ está ubicado a solamente tres
cuadras (Coronel Díaz y Cerviño).
c) Los vecinos de Pilar pueden disfrutar de ‘Un Altra
Volta’ en el shopping ‘Las Palmas del Pilar
Shopping’ (Panamericana Km.50), mientras los seguidores
de ‘Pérsicco’ pueden ir hasta el ‘Office
Park’ de Panamericana Km.42,5).
Todos estos locales son de alto costo y dirigido a un
público consumidor que ideológicamente está muy lejos del
‘Movimiento Evita’. Además tienen la costumbre de
‘invitar a retirarse’ a los niños pobres que suelen
mendigar en sus adyacencias.
Así que cuando adquiera un exquisito helado artesanal en
los locales del ‘Movimiento Evita’ tenga en cuenta
que con su compra está financiando a una de las más
violentas organizaciones terroristas de la Argentina y que a
mediano plazo van a ser las mismas personas que impulsadas
por el odio racial e ideológico van a atentar contra sus
derechos humanos.