La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se refirió así al descontento evidenciado en las protestas que conmueven al país desde hace un mes y que provocaron que su popularidad cayera del 51 al 30 por ciento.
«Vamos a continuar, sí, oyendo la voz de las calles, y al mismo tiempo vamos a seguir uniendo a todos los sectores de la sociedad para, de forma armónica y ordenada, hacer que Brasil avance», dijo Dilma Rousseff en su habitual espacio radial de los lunes por la mañana.
Una encuesta publicada ayer indica que la popularidad de Dilma cayó de 51 a 30 por ciento a raíz de las masivas manifestaciones en todo el país en reclamo de más planes sociales y contra presuntos actos de corrupción.
«Quiero decir que Brasil precisa de más ciudadanía, de más participación popular, pero todo tiene que ser hecho en un clima de paz y respeto, sin violencia en las calles», sostuvo la presidenta, citada por la agencia de noticias Ansa.
Los actos de protesta fueron menos intensos este fin de semana, pero miles de manifestantes desfilaron y chocaron con la policía cerca del estadio Maracaná, de Río de Janeiro, donde se disputó la final de la Copa de las Confederaciones de fútbol en la que el seleccionado local se consagró campeón, venciendo con contundencia a España por 3 a 0.
Las protestas populares se vienen desarrollando en un centenar de ciudades de todo Brasil, luego de que a principios de junio un grupo autoconvocado comenzara a manifestar en San Pablo en reclamo por el aumento del autotransporte.
Si bien esas tarifas fueron reducidas, las protestas se masificaron y tomaron como eje de reclamo los gastos y probables hechos de corrupción que originaron la organización de la Copa Confederaciones y del Mundial del año próximo, en desmedro de programas sociales.
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