Habló bien de Massa, De Narváez e Insaurralde; el jueves tuvo que suspender una charla
Por Aurelio Tomás | Para LA NACION
Después de mucho tiempo de silencio, el ex presidente Eduardo Duhalde volvió a hablar en público para repartir elogios a los principales candidatos justicialistas. «Hablé de Martín Insaurralde, puedo hablar del Momo (por el titular de Uatre, Gerónimo Venegas), de Eduardo Amadeo; todos han estado en mis listas. De Narváez comenzó su carrera política cuando lo invité a participar en la lista de diputados nacionales», recordó.
En referencia al intendente de Tigre, Sergio Massa, indicó que «es una esperanza, una expectativa muy interesante», También se mostró comprensivo con la actitud del gobernador Daniel Scioli, al considerarlo un «estoico», un «hombre de una responsabilidad extrema», un «pacificador en busca de consensos». Indicó que los dos son los candidatos presidenciales «más fuertes que pueden surgir del justicialismo».
También criticó al Gobierno: «Argentina es un país sin rumbo y, desgraciadamente, Cristina (Kirchner) es la enterradora de un modelo que fue virtuoso».
Duhalde se decidió a hablar después de una violenta situación que se presentó el jueves a la noche, cuando estaba invitado a disertar en un encuentro del grupo Consenso Republicano, que preside Guillermo Alchouron. Pero la conferencia debió ser suspendida por un escrache organizado por unos treinta miembros del Frente Popular Darío Santillán en la puerta del Centro Argentino de Ingenieros, con la consigna «Duhalde candidato, ¡A la cárcel!» Además dejaron pintadas sobre el frente del edificio e insultaron a los presentes.
Alberto Santillán, padre del joven asesinado en 2002, declaró a LA NACION: «Hace 11 años que señalamos la culpa de Duhalde en la masacre de Avellaneda». «Me recomendó la policía que no vaya», explicó Duhalde, y aclaró que «entiende el pedido de un padre». Cerca del ex presidente sugirieron que «hubo una mano del Gobierno detrás del escrache, porque ellos utilizan la sangre de las víctimas, con fines políticos»..
Fuente: LA NACION