Se complica otra medida de Dilma: la oposición pone trabas al plebiscito

brasilLe exigen que el Congreso apruebe antes una ley de reforma política; ya son cinco los muertos en las protestas

RÍO DE JANEIRO.- A la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se le complicó ahora el camino para llamar a un plebiscito que atienda los reclamos de las masivas protestas callejeras de las últimas semanas. Ayer, el gobierno y la oposición se trenzaron en aspectos clave de cómo debería realizarse la consulta popular, si antes o después de que el Congreso apruebe una ley de reforma política.

«Un plebiscito en una sociedad que tiene potencialmente millones de participantes, en un tema complejo como éste, tiene que ir al centro del problema, donde está la raíz de las diferencias que han trabado por 20 años la reforma política en el país», defendió la propuesta presidencial el ministro de Educación, Aloizio Mercadante, tras una reunión de la presidenta con sus ministros y representantes de los partidos políticos que conforman la coalición gobernante, encabezada por el Partido de los Trabajadores (PT). Para el funcionario, «el Congreso tendrá la última palabra» en este proceso, si bien subrayó que sería impensable que los legisladores se nieguen a aceptar lo que el pueblo proponga.

Los dos ejes del plebiscito, apuntó, serían el financiamiento de campañas electorales (público, privado o mixto) y el sistema de votación (proporcional o distrital).

Todas las agrupaciones aliadas, entre ellas el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el Partido Socialista y el Partido Progresista, respaldaron la idea del plebiscito para llevar adelante la reforma política, lanzada por Rousseff el lunes como parte de sus cinco «pactos nacionales».

En las marchas que sacudieron al país durante las últimas semanas, los manifestantes condenaron la corrupción política y exigieron mejores servicios públicos. Rousseff, entonces, propuso una profunda reforma política a través de un plebiscito y una asamblea constituyente; mayores inversiones en salud, educación y transportes, y un acuerdo de responsabilidad fiscal para combatir la inflación.

La idea de la asamblea constituyente fue rápidamente desestimada ante la lluvia de críticas que recibió tanto de juristas como de políticos de todos los partidos. No obstante, el gobierno insistió hasta ayer en la necesidad de un plebiscito.

«Quedó claro que la reforma política es necesaria y que el pueblo debe ser oído. En esa perspectiva, hubo una posición mayoritaria de que el plebiscito es la mejor manera. Permite que la población, de inmediato, debata los temas», apuntó por su parte el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo.

La oposición, sin embargo, se resiste a que la consulta popular sea convocada sin la creación antes de una ley, ya que teme que el gobierno diseñe el plebiscito para sus propios intereses. Propuso, en cambio, que el Congreso apruebe primero la legislación y luego ésta sea sometida a la opinión popular.

«Una legislación compleja, como la de la reforma política, exige mayor discernimiento, lo que sólo un referéndum puede propiciar.

«La iniciativa del plebiscito, tal como está colocada ahora, es una mera maniobra diversiva, destinada a encubrir la incapacidad del gobierno de responder a los reclamos de los brasileños, creando subterfugios para sacar la discusión de los problemas reales del país», acusaron en un comunicado conjunto los líderes de las fuerzas opositoras del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Aécio Neves; del Demócratas (DEM), José Agripino, y del Partido Popular Socialista (PPS), Roberto Freire.

La presidenta Rousseff esperaba contar con el consenso político suficiente para fines de esta semana para poder presentar los detalles del plebiscito el próximo lunes o martes. Ahora, el nuevo escenario pone en duda el cronograma oficial.

Mientras tanto, ayer se realizaron más protestas -mucho menores que las de la semana anterior- en diversas ciudades, entre ellas, San Pablo, Río de Janeiro, Salvador, Fortaleza y Florianópolis.

En Fortaleza se disputó la semifinal de la Copa de las Confederaciones, en la que España venció a Italia; hubo algunos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía fuera del estadio Castelão, que dejaron siete heridos y 87 detenidos.

Por otra parte, en la madrugada falleció un joven que la víspera había caído de un viaducto en Belo Horizonte en medio de disturbios durante una marcha; se convirtió así en la quinta víctima fatal que ha dejado esta oleada de protestas.

Ahora la atención de las autoridades se centra en lo que pueda suceder con las protestas programadas para pasado mañana fuera del estadio Maracaná de Río, donde Brasil y España se enfrentarán por la final de la Copa de las Confederaciones, evento que ha servido de caja de resonancia para la agitación social.

LULA DEFIENDE LOS GASTOS POR EL MUNDIAL

El ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva dijo ayer ante algunos movimientos sociales y juveniles de izquierda que existe desinformación sobre los gastos públicos utilizados en la organización del Mundial de fútbol de 2014.
«Lula entiende -dijeron allegados al mentor de la presidenta Dilma Rousseff- que hay confusión sobre lo que es la participación del gobierno federal en la organización de la Copa del Mundo.»
«La mayor parte del dinero son obras públicas de movilidad urbana y otra cosa es el crédito concedido para construcción de estadios, que es un préstamo y será devuelto, no es una donación», apuntó un colaborador del ex mandatario, que en 2007 incluyó como una victoria de su diplomacia la designación de Brasil como sede de la Copa del Mundo.

Fuente: La Nación