El cierre durante 28 días por reformas del aeroparque metropolitano Jorge Newbery, que anoche comenzó a operar nuevamente, provocó una baja importante en el volumen de vuelos de Aerolíneas Argentinas y Austral, que no vieron partir ni arribar uno de cada tres servicios regulares.
Según pudo saber La Nacion, Aerolíneas Argentinas y Austral, que tienen un tráfico promedio de 146 vuelos (entre arribos y partidas) desde Aeroparque, durante el mes de noviembre sólo operaron, en promedio, 92 vuelos diarios a destinos locales y regionales.
Ello, a pesar de que desde la compañía se había anunciado oficialmente que la reducción de la frecuencia de los vuelos de la línea de bandera sería sólo del 23 por ciento. Fuentes del sector aeronáutico informaron a La Nacion que ese porcentaje fue ampliamente superado hasta llegar al 37 por ciento de las operaciones canceladas.
Ya el 4 del mes pasado, en la primera jornada a pleno de la nueva Terminal C de Ezeiza, habían comenzado los problemas para Aerolíneas, donde fueron miles las personas afectadas por la pérdida de vuelos, las reprogramaciones y las demoras de 38 aeronaves a raíz de un conflicto gremial entre pilotos de la Unión de Aviadores de Líneas Aéreas (UALA) y los de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA).
Los problemas de cancelaciones, reprogramaciones y partidas en ómnibus, con 48 a 72 horas de retraso, continuaron durante tres días hasta que el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, convocó a un comité de crisis para tratar de regularizar la compleja situación.
Tras la reunión, el funcionario nacional explicaba: «Evidentemente, los problemas que se generaron fueron más que los previstos, debido a que Aerolíneas posee hoy un volumen de vuelos que superó la capacidad de Ezeiza. Es necesario analizar la situación y avanzar en soluciones para evitar lo ocurrido en estos dos últimos días», y agregó: «La idea es ir normalizando los vuelos en las próximas horas. Hoy [decía el sábado 6 de noviembre] la situación está más controlada, pero la realidad es que habrá vuelos que no van a salir y debemos resolver cada caso de la mejor manera».
Destinos cercanos
La solución a la que se recurrió de urgencia fue suspender el total de los vuelos de cabotaje de Aerolíneas a destinos cercanos a Buenos Aires. De esta manera, ni Rosario ni Santa Fe ni Mar del Plata recibieron vuelos de la línea de bandera durante el cierre del Aeroparque.
Además, cada sábado de noviembre se fue informando cuáles serían los vuelos de Aerolíneas que partirían, a qué destinos y cuáles serían cancelados para la semana siguiente.
Ayer, a las 20, volvió a estar operativo el aeroparque Jorge Newbery, tras finalizar la primera fase de las obras de remodelación y ampliación de la terminal porteña.
En las primeras horas de operaciones sólo se produjo el arribo de cinco vuelos privados y nueve comerciales: cinco de LAN Argentina, dos de Sol y dos de Austral.
En tanto, las partidas comenzarán a registrarse en las primeras horas de hoy. El despegue inaugural estará a cargo de LAN Argentina, que tiene previsto partir a las 5.45 hacia San Miguel de Tucumán.
Los primeros pasajeros en llegar al área comercial del remodelado Aeroparque fueron ayer los del vuelo de LAN Argentina, número 4M 4545, procedente de San Pablo, Brasil. Consultados por La Nacion, dijeron estar contentos por retomar sus recorridos habituales.
«Una grata sorpresa»
«Para mí fue una grata sorpresa llegar a Aeroparque y no a Ezeiza. No sabíamos que veníamos para acá. Es más, la tarjeta de embarque que nos dieron en Brasil decía que el destino era Ezeiza, pero antes de subir nos informaron que llegaríamos al Aeroparque», relató a La Nacion Constanza Basile, consultora, de 26 años, que vive en San Isidro y que viaja por trabajo todas las semanas a San Pablo.
«Que haya cerrado el Aeroparque me mató así que estoy feliz. Con la reapertura, voy a volver a tener los ritmos y tiempos normales», dijo la joven, y agregó: «Pensé que no iban a llegar a tiempo con las obras, pero cumplieron. Hay más puestos de Migraciones y se ve todo mejor. Se nota el cambio. Le hacía falta».
Las obras inauguradas tuvieron un costo de 70 millones de pesos e incluyeron trabajos en la pista, en el sector de arribos y en las zonas de duty free, check-in y Migraciones.
En el primer piso de la terminal se extendió la superficie de preembarque, con un mayor espacio para locales comerciales, entre ellos, de gastronomía.
Las obras anunciadas y que no fueron ejecutadas por la reducción del tiempo de obra incluyen el ensanchamiento de la pista (pasa de 40 a 45 metros de ancho), un nuevo sistema de balizamiento y la señalización nocturna. Esta etapa aún no tiene fecha prevista para su ejecución.
Fuente: La Nación