Pese a la fuerte retracción en las ventas por el cepo cambiario, los valores de las unidades treparon hasta 26% en dólares en un año. Accesos rápidos y clima barrial, las claves de un fenómeno que es la excepción a la regla.
Las calles empedradas, abultadas arboledas, accesos rápidos al Centro y ese clima de barrio aún se conservan en Colegiales. Más allá que mantiene su fisonomía tranquila, la zona está en auge. Según un estudio de la consultora Reporte Inmobiliario, entre marzo de 2012 y marzo de 2013 es el barrio donde más se encarecieron los inmuebles, con una suba del 26% en dólares. El promedio general de incremento fue de 16,4% de acuerdo con el informe de la consultora especializada. No es poca cosa en un mercado inmobiliario con operaciones en cuentagotas y bajas anuales que superan incluso a la crisis del 2001. En lo que va del año, en el sector hablan de una reducción del 30% en las operaciones de compraventa de inmuebles.
Las diferentes inmobiliarias de la zona coinciden que en el barrio el metro cuadrado ronda los 2.200 dólares promedio. Nicolás Lang, manager de Adrián Mercado Gestión Inmobiliaria, dijo a este diario que ”la zona está revalorizada y más allá que el movimiento inmobiliario estuvo relegado, la gente cada vez más busca esas zonas más tranquilas”. Colegiales está ubicado a una distancia moderada del Centro. La zona es elegida por un público que la prefiere tanto para vivir como para trabajar. Su fácil accesibilidad y su entorno (por allí pasan más de 25 líneas de colectivo), las claves del éxito.
En sus calles hay construcciones bajas, y en las avenidas, grandes torres de lujo, con amenities. La zona no sólo es elegida para vivir. Muchos la prefieren para trabajar: las productoras de Adrián Suar y Marcelo Tinelli fueron las pioneras en el rubro cuando eligieron Colegiales para instalar sus estudios.
Los representantes de inmobiliarias coinciden en que hubo un leve cambio en el público con la llegada de los emprendimientos audiovisuales. “Fue una gran atracción para los vecinos, pero sin duda perturbó el movimiento de una zona por demás tranquila”, reflexionan.
Fuente: La Razón