Para los investigadores, la quema de autos es producida por un «efecto contagio»

Los investigadores de la treintena de ataques incendiarios a autos ocurridos en lo que va del año creen que hay un «efecto contagio» y que no existe ningún grupo organizado detrás de los siniestros.

Según varias fuentes consultadas por Télam, ocurre algo similar a lo acontecido hace muchos años con los suicidios, al punto que por entonces la mayoría de los medios dejó de informar acerca de ellos, lo cual hizo disminuir la tasa.

Los incendios de los llamados «quemacoches» comenzaron en 2011, pero se incrementaron en 2013 y tuvieron como blanco en las últimas semanas a autos de alta gama que aparecieron incinerados en su totalidad.

Por los hechos, se detuvo a tres jóvenes que tenían en su poder bidones, combustible y fósforos, pero debieron ser liberados porque no fueron apresados «in fraganti» y no se pudo hallar ninguna otra prueba en su contra, aunque se los sigue investigando.

Esta madrugada, se apresó a otro sospechoso con esos mismos elementos y una mecha cuando estaba parado junto a la rueda de un Honda Prelude y quedó aprehendido en la comisaría 31a. de Palermo a la espera de ser indagado.

Esta semana, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, afirmó que se está avanzando en la investigación para atrapar a los responsables y precisó que «saben lo que hacen y trabajan donde no hay cámaras de seguridad».

Un vocero policial explicó a Télam que «los detenidos no tenían vinculación entre sí, carecían de antecedentes, y no eran de ningún grupo anarquista como el que se atribuyó los ataques por Internet».

Es que tras un incendio ocurrido en Villa Ortúzar, apareció una supuesta organización denominada «Amigxs de la Tierra/Federación Anarquista Informal» que dijo haber quemado un centenar de coches este año, principalmente de las marcas Mercedez Benz, BMW y Alfa Romeo.

Las computadoras de estos sospechosos fueron analizadas y no se encontró ningún correo electrónico vinculado a esa asociación o visitas a páginas Web relacionadas.

La pesquisa sobre esta modalidad está centralizada en la Dirección de Inteligencia Criminal de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal y hay varias divisiones trabajando a pedido de las fiscalías donde se denunciaron los hechos.

Pese a que no se descarta ninguna hipótesis, la más firme es que no hay un grupo específico que se dedica a esta modalidad, sino que tras algunos hechos hubo un «efecto contagio».

Si bien no se halló por ahora relación entre los sospechosos, hay una idéntica forma de quemar los coches que no es sofisticada: se colocan bombas molotov en cada una de las ruedas de manera de lograr la destrucción total del vehículo, explicó un especialista de Bomberos.

Vecinos de los barrios más afectados, como Villa Urquiza, Belgrano o Ñúñez, relataron que previamente escucharon o vieron un ciclomotor con dos jóvenes que gritaban o se reían y luego se escuchaba la alarma y se producía el siniestro.

Otro investigador indicó que la seguidilla de incendios «también es aprovechada por algunos automovilistas para cobrar el dinero al seguro» y que en algunos casos, como el siniestro de un New Bettle ocurrido el lunes pasado, se trató de un auto robado y quemado por delincuentes para borrar huellas.

Ese hecho fue difundido por la organización no gubernamental Defendamos Buenos Aires, presidida por Javier Miglino, quien ya fue cuestionado hace algunos años por hacerse pasar por un sobreviviente de Cromañón y se probó que nunca estuvo en el boliche.

Miglino habla de dos bandas: una que sale de bailar y va a destruir vehículos y otra conformada por «anarquistas que ataca autos de alta gama para ver su macabra obra en los medios que la recogen».

Pero también hubo casos, aunque menores, de autos que se incendiaron por problemas eléctricos u otras cuestiones y luego se adjudicaron a los «quemacoches».

Anoche, por ejemplo, una joven de 29 años fue detenida en Neuquén al 500 de Caballito acusada de haberle quemado una ambulancia a su ex cuñado luego de mantener una discusión.
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