“Debut y Despedida” es la muestra del artista Marcos López que se puede visitar de forma gratuita hasta el domingo.
En el cartel que promete felicidad “Redefining happiness” predomina el color verde. Se escucha una radio. El locutor habla, es de esos que hace compañía por la noche y ahora hace una conexión con Nueva York. ¿De dónde viene y qué hay detrás de ese cartel? Tal vez la instalación más fuerte de la muestra “Debut y Despedida” de Marcos López en el Centro Cultural Recoleta sea esa en la que una persona duerme detrás del cartel que promociona la felicidad. Duerme, acurrucada debajo de una frazada, sobre una caja de pizza, un diario, una botella de gaseosa. Y escucha la radio en un equipo de música. Cerca, un muro de ladrillos, desprolijamente pegados con cemento, con alambres de púa y vidrios como protección, encierra dos pantallas planas que emiten en continuado un travelling por una villa. Se adivina la 31.
Nacido en Santa Fe hace 54 años, Marcos López es fotógrafo. “Fotografío para exorcizar el dolor. En mi obra siempre hay un gesto de desgarro profundo donde el humor funciona como una especie de caballo de Troya que me deja entrar en la fiesta”, contó en Ñ sobre su trabajo. En esta muestra, el dolor es expresado no sólo a través de las imágenes, sino también con instalaciones, dibujos, pinturas y acuarelas. Un mix de materiales y colores de estética pop y fuerte referencia latianoamericana. La obra de Marcos López sorprende. Entre las fotos, se destaca su “Asado en Mendiolaza”, su versión de la Ultima Cena. Aparecen los ídolos populares de siempre, como Evita, Gardel, Perón, el Che, Evo Morales. Está el equeco a punto de hacer un clavado a una pileta llena de euros. Está la villa 31, el linyera que duerme detrás de un cartel que vende ¡felicidad! También está la transfusión de sangre a un tigre que camina sobra tierra misionera. Hay posters intervenidos con figuras como Federico Klem o Rafael Spregelburd. Hay mucho más hasta el domingo, en Junín 1930.
Fuente: La Razòn