Advierten que el uso de camas solares aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel

El Ministerio de Salud en conjunto con asociaciones dermatológicas “desalientan” la exposición a la radiación UV artificial. Afirman que hay evidencia científica que prueba su nocividad.

Falta poco menos de un mes para que llegue el verano, época en la que las pieles mutan del pálido del invierno al tostado. Sin embargo, hay quienes quieren preservar el bronceado todo el año y sólo pueden conseguirlo de manera artificial, aunque eso conlleve riesgos. Al respecto, el Ministerio de Salud de la Nación y asociaciones dermatológicas advirtieron que el uso de camas solares aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel y desaconsejaron su uso.

“A partir de la evidencia científica existente puede aseverarse que el uso de las camas solares para la adquisición de bronceado artificial es riesgoso para los seres humanos”, señalaron especialistas que participaron de un encuentro organizado por el Ministerio para analizar la relación entre el uso de las camas y la posibilidad de desarrollar tumores de piel. “Recibir diez o más sesiones anuales de bronceado artificial aumenta considerablemente el riesgo de padecer cáncer de piel”, alertaron.

Esas conclusiones derivan de un informe técnico elaborado por expertos de varias dependencias de la cartera sanitaria que, en base a evidencia científica, advirtieron que la radiación ultravioleta en dosis excesivas puede generar cáncer de piel, quemaduras solares, envejecimiento acelerado de la piel, formación de cataratas y otras enfermedades oculares y debilitamiento del sistema inmune.

En virtud de los resultados de los estudios, el Ministerio de Salud emitió un comunicado hoy en el que, junto a asociaciones dermatológicas, desalientan el uso de camas solares en la población en general, pero sobre todo en los menores de 35 años. En el texto, además, señalan que, a contramano de lo que se sostiene habitualmente, las dosis de rayos ultravioletas artificiales “lejos de preparar la piel para el sol, se acumulan a las dosis recibidas por el sol y refuerzan el efecto cancerígeno”.

Las camas solares emiten principalmente rayos ultravioleta A (UVA) y un pequeño porcentaje de rayos ultravioletas B (UVB), ambos de efectos cancerígenos. “Así, el bronceado de la piel se logra al costo de dañar el ADN, ya que es una forma de reacción a la agresión de la piel”, advierten los profesionales.

Existen dos tipos principales de cáncer de piel: el carcinoma y el melanoma. El último es el que reviste mayor gravedad y en los últimos años ha aumentado la cantidad de casos. La enfermedad puede contraerse, entre otros factores, por quemaduras solares reiteradas o por la exposición a radiación UV a largo plazo.

Fuente: Clarín