“En esos siete días cautiva siempre creí que iba a morir”

Es francesa y la secuestraron en el Conurbano. A siete años de ser liberada, la mujer cuenta por primera vez la situación límite y las presiones que vivió. Su esposo pagó un rescate. Sus secuestradores fueron detenidos y les dieron 21 años de cárcel.

Anne Sophie Delobelle habla controlando su respiración, con las pausas justas. Y aunque es una mujer que gesticula todo el tiempo, transmite una asombrosa tranquilidad. El secreto para dominar su cuerpo es muy particular. Dice que un poco es la enseñanza del yoga pero sobre todo por la experiencia límite que le tocó vivir y le cambió la vida : estuvo secuestrada durante una semana . Su caso ocurrió en 2003 pero recién siete años después esta mujer, de nacionalidad francesa y de 46 años, pudo contar su historia por primera vez.

“En esos siete días cautiva siempre creí que iba a morir . Por eso a los secuestradores les pedí que no me quitaran la venda para no verlos, ni decir una sola palabra para no desesperarlos. Me encerré en mi cuerpo, solo respirando y rezando”, recuerda ante Clarín en el primer relato que hace ante un periodista.

Anne Sophie es paisajista, vive en el país con su esposo uruguayo y tiene tres hijos (la última, una nena que nació después de su cautiverio). Dos de sus hijos, de 11 y 9 años, estaban con ella cuando la secuestraron. Fue el 23 de octubre de 2003, cuando llegaba a su casa en la zona norte del Conurbano. Pero a los pocas horas los chicos fueron liberados sanos y salvos, aunque ella no lo supo hasta que recuperó su libertad .

“Fueron días de mucha angustia. Siempre maniatada a una cama, con una música a todo volumen todo el tiempo. Me pasaban cumbia villera día y de noche. Y durante tres noches no dormí y tampoco comí. Ellos me necesitaban bien para cobrar el rescate y si yo no colaboraba la iba a pasar mal.

Ahí me di cuenta que tenía que pensar en mi, en salvarme . No fui egoísta pero tenía que ordenar y transformar el miedo y el dolor; entonces hice un trabajo espiritual sin hablarles y siempre tirada en la cama”, asegura a Clarín esta mujer quien, además de escribir (acaba de sacar un libro, titulado “El gato blanco” , contando su drama) pinta a la acuarela y realiza esculturas.

Anne Sophie estuvo secuestrada en una casa en San Miguel. Durante su cautiverio, con días sofocantes de calor, pudo bañarse una sola vez. Fue con los ojos vendados, con su tobillo enlazado y en una especie de jardín.

“Sentí que estaba viva, fue una experiencia muy fuerte desde lo emocional . Una mujer me había cortado los breteles del vestido con un cuchillo y después me hizo sentir el fierro , como lo llamó, en las costillas. No me maltrataron, pero hubo violencia psicológica . Lo del baño fue lo primero que recordé cuando empecé a escribir el libro”, comenta.

Los secuestradores eran siete y los detuvieron días después de que liberaran a la mujer, tras cobrar el rescate.

Fueron condenados a 21 años de cárcel . Con parte del rescate, dice la víctima, habían hecho un baño en la casa. Lo pudo ver cuando hizo un reconocimiento del lugar de cautiverio. “En el fondo creo que mi encierro se convirtió en libertad . Me salvó el silencio y no verlos. A los secuestradores ni siquiera los miré en el juicio oral . Ahora me pregunto: quién soy yo para juzgar a esos hombres que me secuestraron, seguramente afectados por sufrimientos que le son propios y otros impuestos”, reflexiona ante Clarín .

Y dice que aún se sorprende cuando recuerda la noche en que, buscando dejar atrás los nervios y la sensación de la muerte cercana , vio una imagen de una Virgen que no conocía. “Al salir la busqué y descubrí que era la Virgen de Luján, patrona de este país. Ahora esa imagen está en el jardín de mi casa”, cuenta emocionada.

Los secuestradores liberaron a Anne Sophie en una calle oscura, cerca de una remisería, desde donde quiso llamar a su esposo. Pero no pudo marcar: no tenía movilidad en las manos . Y recuerda que lo primero que vio allí fue un televisor donde mostraban a un joven al que habían liberado tras un mes de cautiverio: a él le habían cortado un dedo . “Estoy viva. Yo me salvé pero … pobre chico, pensé”, recuerda ahora y respira hondo. Anne Sophie dice que los secuestradores le hicieron pasar las peores horas de su vida pero que, en un momento, pensó hasta en ir a verlos a la cárcel, aunque esa idea ya se le fue de la cabeza. Y cuando se le pregunta si alguna vez planeó irse del país, responde en forma contundente: “No, jamás lo pensé”.

Fuente: Clarín