Carolina Piparo rompió el silencio a pocas horas del inicio del juicio en el que estarán sentados en el banquillo los siete acusados por la salidera que a ella y a su familia le costó la vida de Isidro, el bebé que llevaba en su vientre de ocho meses, y que nació que murió pocos días después.
«Yo no elegí la vida que estoy viviendo», dijo. «Estoy muy ansiosa, pero es un momento que necesito pasar, aunque es algo muy duro de contar. Quiero que el nombre de Isidro esté todo el tiempo, que se acuerden de que acá se murió un bebé muy esperado por todos», señaló. Recordó que los días que vivió Isidro fue un bebé sano, de tres kilos y medio, que tenía un papá que lo amaba y una mamá que «lo conoció por fotos. Para Carolina, la verdadera víctima de la pesadilla en la que se convirtió su vida fue su bebé y, por eso, busca que se llegue a una «condena ejemplar»
La entrevista fue dada a un diario porteño un día después del fracaso de una audiencia con el Banco Santander Río, a la cual la mujer fue aquella mañana trágica de julio de 2010. «El nombre del banco es sinónimo de asesinato», es la síntesis que elige Piparo al recordar los hechos y la demanda que lleva adelante contra la entidad.
Reconoció que durante mucho tiempo esperó un gesto de «humanidad» y no un mero resarcimiento. «Nunca se preocuparon por darme el pésame, ni por mi hijo ni por mí. Creo que a la empresa le cabe parte de la responsabilidad de lo ocurrido», advirtió. Comentó que la presentación va mucho más allá de la indemnización, estimada en 6.300.000 pesos. «Una cifra no me va a devolver a mi hijo. Les estoy reclamando la falta de cuidado hacia el cliente, y la falta de humanidad demostrada una vez ocurrida la tragedia. Ellos en ningún momento hicieron un mea culpa», subrayó.
Fuente: Diario Hoy