Clarín y El Cronista publicaron en tapa una denuncia explosiva: la Casa Rosada estaría trabándole a Daniel Scioli el acceso a los mercados para financiarse, igual que hizo durante todos estos años con Mauricio Macri.
La noticia de fuentes sciolistas, viene a reforzar la estrategia del gobernador iniciada a principios de año cuando instaló públicamente a través de su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, la necesidad de rediscutir la ley de coparticipación para solucionar el déficit estructural que sufre la provincia y la somete al arbitrio de las “ayudas” financieras de la Nación.
La Hipótesis es que si Cristina demora el envío de fondos a la provincia los fondos que necesita para cerrar sus paritarias y pagar el medio aguinaldo de mitad de año. Si este envío de fondos no se produce, la conflictividad que arrasará la provincia será responsabilidad de la Casa Rosada. O en otras palabras si caemos nosotros ustedes también.
Massot & Monteverde: «La experiencia histórica indica que la cercanía de comicios reduce la intensidad y probabilidad de una devaluación debido a su negativa repercusión económica y social. • El desdoblamiento cambiario representa, en este caso, una solución a medio camino que permite disimular parcialmente el impacto devaluatorio.»
• El gasto público seguirá acelerando su crecimiento en 2013.
• El gasto primario podría crecer por encima de 35%, igualando o incluso superando el promedio registrado entre 2007 y 2012.
• Por supuesto que este aumento del gasto implicará más déficit fiscal y mayores necesidades de financiamiento.
• Del lado de los ingresos, no se ven novedades que ayuden a financiar el desmadre del gasto.
• La recaudación total ya está creciendo levemente por debajo de la inflación.
• Los recursos provenientes del comercio exterior están en precipitada caída, sin esperanzas de recuperarse en lo inmediato —salvo alguna mejora en los derechos de exportación por la liquidación de la cosecha gruesa.
• La perspectiva de los impuestos colectados por la DGI no es favorable si se considera el enfriamiento que sigue sufriendo la economía y la disminución de las ganancias de las empresas.
• El principal rubro de la recaudación está compuesto por los recursos apropiados al sistema de seguridad social; los impuestos que gravan el trabajo son los que salvan a la AFIP.
> No sólo crecen más que el resto sino que además aportan más pesos que el IVA, que debiera ser pilar de la recaudación —especialmente si se toman como ciertos los indicadores oficiales sobre la marcha de la actividad económica.
> De esto se deriva que es el gobierno un beneficiario principal de los incrementos salariales.
> Si los salarios aumentaran este año 20%, la recaudación se resentiría fuertemente y mostraría una indisimulable caída en términos reales.
> Los salarios deberían crecer por encima de 27% para ayudar a reducir el déficit.
• El BCRA —como ya hemos advertido en pasados informes— seguirá emitiendo a destajo para sostener el gasto del Tesoro.
• El manotazo a fideicomisos públicos, fondos previsionales y cajas de organismos descentralizados comienza a encontrar sus límites y ya no podrán contribuir en la proporción de estos últimos años.
• Si los ingresos tributarios profundizasen su deterioro en términos reales, es probable que incluso aceleren el ya vertiginoso ritmo de la expansión monetaria.
• Las primeras semanas del año confirman que la política monetaria seguirá siendo expansiva.
• Hasta el 8 de febrero, el BCRA contrajo 41% de lo emitido en diciembre, quedando la base monetaria está un 8,5% por encima que a comienzos de ese mes.
• En el mismo lapso de 2012, el Central había retirado 57% de lo expandido en diciembre de 2011 y la base monetaria se ubicaba 5,4% por encima de comienzos de ese mes.
• Como se ve, la expansión monetaria este año es más elevada que la del año pasado.
• Y como la demanda de dinero se ha desacelerado y la economía continua sin crecer, ese excedente se va a precios y al dólar (paralelo).
• Sin embargo, no se avizora —a cambio del aumento de la masa monetaria en pesos— una mejora en la posición de reservas internacionales.
• A pesar de que —tal como anticipamos meses atrás, cuando tanto el gobierno como analistas privados aseguraban lo contrario— no se pagará cupón del PBI, esperamos que este año la caída de las reservas supere al menos los US$ 2.000 millones, la mitad de los cuales ya se perdieron en los primeros 45 días.
> Si bien usará menos reservas, las mismas seguirán erosionándose a causa de las compras para turismo, el aprovisionamiento a bancos centrales vecinos y el incesante goteo de depósitos en moneda extranjera.
> Otro factor incidente es la desaparición de ingresos de divisas por parte del sector privado, al extinguirse las colocaciones de deuda y financiamientos provenientes del exterior (colocaciones de commercial papers, prefinanciación de exportaciones, etc.).
> Y se deberán erogar US$ 5.600 millones para cumplir con los vencimientos de deuda, tanto nacional como provincial —está claro que esto ocurrirá siempre y cuando no entremos en un nuevo default soberano.
• Hoy el problema no reside tanto en las divisas que se van sino en las que dejan de entrar, lo que obedece a nuestro repetido teorema: nadie quiere entrar en donde no dejan salir.
> Durante 2012, el ingreso de divisas al país se redujo a US$ 13.000 millones, la mitad que en 2011.
> La caída de la inversión extranjera, del endeudamiento externo y la balanza turística negativa fueron responsables principales de esa abrupta disminución.
> Todas los canales de flujos de divisas fueron negativos, a excepción del balance comercial.
• En 2013 crecerá la brecha entre el ritmo al que crece la cantidad de dinero y el ritmo al que lo hace la economía.
• Por eso hemos anticipado una aceleración de la inflación de entre 3 y 5 puntos porcentuales.
• El ritmo inflacionario podría incluso acelerarse si se derrumbara la demanda de dinero, que por ahora ha venido resistiendo.
• Algunos factores novedosos podrían llevar a que la misma inflación —en vez de jugar en forma reactivante— contribuya a frenar la actividad.
• Aquí la novedad residiría en que este año la inflación superará seguramente con comodidad a las mejoras salariales.
• La consiguiente caída del ingreso disponible de las familias —golpeada, además, por la feroz suba de los tributos municipales, provinciales y nacionales— afectará el consumo y enrarecerá aun más el clima de negocios.
• Consideramos que la depreciación del tipo de cambio oficial será, ineludiblemente, superior a la admitida en 2012.
Y consideramos que el desdoblamiento cambiario será el instrumento a usar por el gobierno ante la amenaza que significa la consolidación de la enorme brecha cambiaria entre el mercado oficial y el libre (paralelo) para enmascarar la devaluación.
• Durante los últimos años, la política cambiaria estuvo caracterizada por una devaluación nominal inferior a la inflación provocando una apreciación del tipo de cambio real.
• En 2011 el tipo de cambio oficial se desvalorizó 7,8%, más de 10 puntos por debajo de los precios minoristas.
• En 2012, esa dinámica se repitió pese a que la devaluación casi duplicó su ritmo y se ubicó en 15%.
• Esa lentitud de ajuste del tipo de cambio frente a la inflación implica una apreciación en términos reales del peso, que no se condice con un incremento en la productividad local.
• O sea que el atraso cambiario viene profundizándose sin pausa, año tras año, y, pese a haberse aumentado el ritmo de devaluación nominal—nos referimos al mercado oficial— el peso se revaloriza artificialmente, degradando la competitividad de los productos argentinos.
• Para evitar que esta apreciación ficticia del tipo de cambio oficial termine por dañar las ventas externas de casi toda la matriz productiva argentina y no precipite un colapso del balance de pagos —la tan estresada caja de dólares—, el gobierno deberá introducir más temprano que tarde una devaluación de cierta significación.
• La forma más probable que adquirirá esa devaluación será un desdoblamiento cambiario que evite, al menos, que se continúe subsidiando los viajes al exterior con el consiguiente impacto en las reservas y permita levantar al menos parcialmente la prohibición de girar utilidades.
• Enmascarar la devaluación es políticamente indispensable, en el marco de un años electoral que será crucial para el oficialismo y para la Argentina.
• La experiencia histórica indica que la cercanía de comicios reduce la intensidad y probabilidad de una devaluación debido a su negativa repercusión económica y social.
• El desdoblamiento cambiario representa, en este caso, una solución a medio camino que permite disimular parcialmente el impacto devaluatorio.
• Aun así, debemos puntualizar que es muy difícil ganar elecciones en un contexto de inestabilidad cambiaria.
• Por otro lado, también cabe señalar que todos los experimentos de desdoblamiento e implementación de tipos de cambio múltiples constituyeron tan sólo puentes temporales hacia devaluaciones severas, con unificación del mercado cambiario oficial en torno a los valores de la plaza informal.
• La discusión sobre el desdoblamiento cambiario hacia un sistema de tipos múltiples ha
recobrado actualidad en el seno del gabinete económico.
• A. Kicillof —que adjudica a G. Moreno la responsabilidad por el desborde inflacionario y los sucesivos fracasos del régimen de control de precios— impulsa la implementación de un segmento financiero a valores similares al paralelo y uno comercial algo por encima de $ 5.
• En su arremetida, también quiere ocupar con gente suya algunas posiciones directorio del BCRA, como ya lo intentó con el Banco Nación.
• El problema no tiene solución mientras se coloque el tema cambiario por delante de tener un programa integral.
• El frente cambiario es tan sólo la faceta en la cual se traslucen las graves distorsiones que padece toda la economía; para distenderlo se requieren soluciones integrales, trabajar sobre las causas y no sobre los efectos.
• Es cierto que el desdoblamiento ayudaría a superar o paliar algunas urgencias cambiarias: un dólar turista alto incentivaría el turismo receptivo y desalentaría los viajes al exterior; un dólar financiero elevado devolvería algo de vida al sector inmobiliario; se le podría ofrecer un dólar mejor a las economía regionales; el fin del cepo aliviaría el malhumor y podría revitalizar en parte la actividad.
• Pero apenas serviría para demorar el crac, pues no arregla los graves y diversos problemas de fondo.
EL PLAN POLÍTICO:
Más allá que no tienen dinero, lo que buscan es simple: condicionar la gobernabilidad de la provincia a cambio que Scioli apoye las lista K, sin «gente del Gobernador en las listas» como paso final a su destrucción . Plan Verbitsky- Mariotto.
Días antes revelamos que el Gobierno cerró acuerdos con Alicia y con el Presidente de la Cámara de diputados , el intendente de Lomas de Zamora y Matanza… Para las listas en la provincia ( ver http://seprin.info/2013/02/15/138639 ) esto que ocurre ahora no es otra cosa que confirmar el Plan K .
En lo referente a la devaluación en realidad ya existe, el acuerdo de precios fue solo mas remarcación a futuro… y la devaluación será solo un blanqueo del dólar oficial al real… de a poco se buscara que crucen las líneas.
POR HECTOR ALDERETE
www.newsseprin.com
Fuentes Consultora Massot Y Monteverde y La Política On Line. Seprin.