Israel ataca un convoy de armamento en la frontera entre Siria y Líbano

Las fuerzas armadas israelíes han atacado este miércoles un convoy en la frontera entre Líbano y Siria, días después de que el Gobierno de Benjamín Netanyahu alertara sobre la posibilidad de que armas químicas o misiles antiaéreos acabaran en manos de milicias islamistas como Hezbolá. Aunque el Ejército israelí no ha confirmado que se haya producido ese ataque, fuentes diplomáticas occidentales han declarado a varias agencias informativas que el objetivo había sido un camión cargado con armamento, que se dirigía desde Siria hasta Líbano. Damasco sí lo ha reconocido, pero ha precisado que este no se ha dirigido contra objetivos móviles sino contra un centro de investigación militar.

Fuentes de la inteligencia norteamericana consideran que el ataque se ha producido aproximadamente cinco kilómetros al sur del punto en el que la principal autovía que une Damasco y Beirut cruza la frontera entre Siria y Líbano, 20 kilómetros al norte de los Altos del Golán, territorio ocupado por Israel en 1967. Esas mismas fuentes consideran que, probablemente, el camión iba cargado con misiles antitanque y tierra-aire. El Gobierno libanés ha negado que se haya producido un ataque dentro de las fronteras de su país, y es probable, de hecho, que este haya tenido lugar dentro de Siria.

Hezbolá, la milicia chiíta que controla el Gobierno de Líbano, ha apoyado al régimen de El Asad en su lucha contra los rebeldes y ha llegado a enviar escuadrones para asistirle en su resistencia. Aunque Israel ha dejado muy claro en el pasado que no toleraría ningún envío de armas a través de la frontera, sus fuerzas armadas dan por sentado que Hezbolá ha recibido de Siria misiles de largo alcance M600 y misiles balísticos de tipo Scud. En 2006 esa milicia chií inició una guerra, al lanzar desde Líbano misiles contra objetivos civiles y militares de Israel.

El lunes, ante una delegación de legisladores norteamericanos, el primer ministro israelí dijo que sus opciones de cara a Siria están entre “lo malo, lo malo y lo peor”. Preocupa sobre todo al Gobierno de Netanyahu la posible suerte de los arsenales de gas sarín, mostaza y cianuro que el régimen de El Asad ha acumulado a lo largo de los años. Dado que Siria carece de plan de transición ante un eventual derrumbe del régimen y que las milicias rebeldes no reciben apoyo de potencias occidentales, Netanyahu considera que esas armas de destrucción masiva podrían emplearse para atacar a Israel.

Las fuerzas armadas israelíes también han expresado su preocupación por el posible movimiento de armamento en la frontera entre Siria y Líbano, dada la debilidad y el acorralamiento del régimen de El Asad. “Ha habido movimientos tectónicos en Siria que llevan al país al colapso”, dijo el general de división Amir Eshel, comandante de la Fuerza Aérea israelí, en una conferencia el martes. “Los Gobiernos se desintegran y eso está llevando a un resurgimiento de la actividad terrorista en nuestras fronteras, en un grado que no hemos visto en décadas”, añadió.

Los medios de Líbano han informado este miércoles de diversas incursiones de aviones militares israelíes en su espacio aéreo nacional durante la madrugada. En el pasado, fuentes diplomáticas y de inteligencia han informado de esporádicos ataques israelíes contra objetivos libaneses, de los que se sospechaba que eran convoyes cargados con armamento procedente a veces de Siria y a veces de Irán, el otro aliado de Hezbolá en la zona. Además, desde que acabara la guerra de 2006, se han producido diversos lanzamientos de misiles desde territorio libanés a Israel.

A pesar de los temores que suscita el futuro inmediato de los arsenales armamentísticos y químicos sirios, el Ejecutivo de Netanyahu ha mantenido cautela hasta el momento, dada la compleja alianza del régimen de El Asad con Irán y con Hezbolá, dos de los enemigos más acérrimos del Estado israelí. El domingo, sin embargo, el Ejército de Israel confirmó que ha trasladado al norte del país, cerca de la frontera con Siria, una batería de misiles del escudo de protección conocido como Cúpula de Hierro, que protegió centros de población en la última guerra contra Hamas en Gaza.

En Israel no sólo preocupa que Hezbolá pueda obtener eventualmente ese armamento. Si el régimen de El Asad no asegura sus arsenales, estos podrían recaer también en manos de las muchas milicias que operan en Siria, varias de ellas afiliadas al grupo suní Al Qaeda. Esta semana, Nentanyahu envió a su principal asesor en materia de seguridad nacional, Ya’akov Amidror, a Rusia, para tratar sobre la posible desintegración del régimen sirio com su principal aliado en el Consejo de Seguridad de la ONU. Moscú, junto a China, ha evitado varias resoluciones de condena contra el régimen de El Asad en esa organización internacional.

Fuente: El Paìs