A poco más de una semana que el destructor ARA Santísima Trinidad se hundiera y quedara acostado en un muelle de la Base Naval Puerto Belgrano, el ministro de Defensa, Arturo Antonio Puricelli, tenía previsto llegar esta mañana a ver la embarcación. Lo haría junto con el jefe de la Armada, Daniel Martin.
Una versión de la prensa local asegura que el funcionario ya estaría en la zona.
Puricelli quedó envuelto en una nueva polémica cuando el buque que participó de la guerra de Malvinas en 1982 y estaba fuera de servicio desde hacía varios años, empezó a hundirse en la Base de Puerto Belgrano. El funcionario, que admitió que sentiría «vergüenza» cuando Cristina le preguntara por el caso, algo que finalmente ocurrió, abonó la teoría del «sabotaje» y/o «atentado» mientras desde diferentes sectores advertían sobre el mal estado de la flota argentina. Y dispuso la suspensión de dos integrantes de la Armada para «no entorpecer» la investigación.
«El Santísima Trinidad tenía una guardia mínima para evitar circunstancias como las que se viven hoy. Me llama la atención que se haya hundido estando amarrado. En pocas horas el buque se hundió y quedó escorado rápidamente, por lo que la avería tendría que haber sido muy grande, o que alguien haya abierto una válvula para lograr su hundimiento», dijo Puricelli entonces.
Desde que se conoció el caso, se abrió una nueva polémica: si arreglar el buque para mantenerlo a flote o desguazarlo y venderlo como chatarra. Algo de esto podría empezar a definirse en estas horas, ahora que Puricelli se acercó a ver qué pasó.
Fuente: Clarìn