Avanza el déficit de habitabilidad en la infancia

Son cada día más grandes las deficiencias en el grado de habitabilidad en los chicos y adolescentes de todo el país. Causas que llevan a este estado de situación, y los números que muestran un panorama complicado desde lo social para la Argentina.  Desde la enorme mayoría de los grandes medios de comunicación se suele bajar un discurso monocorde acerca de la juventud muy negativo, echándole la culpa muchas veces de los grandes errores de la sociedad, sin caer en que en casi todos los casos, los chicos y los adolescentes son las “víctimas” de un sistema perverso que los excluye y que luego se queja de los problemas que genera esa exclusión.

Son estos mismos grandes opinadores mediáticos los que nunca analizan la situación que ha llevado a que la Argentina haya llegado a esta terrible encrucijada, y se basan más que nada en el crecimiento de los delitos cometidos por menores de edad en los últimos años y no son capaces de elaborar soluciones a corto, mediano y largo plazo, que tiendan a brindar remedios reales para uno de los problemas más grandes que vive la sociedad hoy en día.

Un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, producido por la Pontificia Universidad Católica Argentina y  la Fundación Arcor , muestra las grandes deficiencias en el grado de habitabilidad en los chicos y adolescentes de todo el país.
 

La evolución general del déficit en las condiciones de habitabilidad de los niños, niñas y adolescentes es positiva entre 2004 y 2008, en tanto se pasa de un 76,7% de niños/as y adolescentes que residían en viviendas con algún problema a un 60,2% en 2008. En el último intervalo de la serie 2008-2009 se registra un cambio de tendencia que lleva el déficit general al 66%. Este incremento del déficit en 2009 se debe básicamente al incremento del déficit moderado en las condiciones del hábitat, mientras que el déficit severo se mantiene en torno a un 35% desde 2007.

Asimismo, cabe especificar que esta evolución general de mejoras en las condiciones del hábitat de la niñez y adolescencia urbana se registra tanto en el Gran Buenos Aires como en el interior urbano, aunque con niveles de incidencia mayores en el Gran Buenos Aires que el interior, donde los progresos fueron más tempranos y significativos. El incremento que se advierte entre 2008 y 2009 se debe a un incremento de 6 puntos en el déficit moderado en el Gran Buenos Aires, y de 4 puntos en el interior urbano.

La situación habitacional de la niñez y adolescencia es claramente más regresiva en el contexto del Gran Buenos Aires que en el interior urbano. Mientras que en 2009 en el Gran Buenos Aires el 40% se encontraba en una situación de  déficit severo, un 29,7% se encontraba en la misma situación en el interior urbano.

Los progresos que se advierten en el hábitat de la niñez y adolescencia se registran con grandes desigualdades según estrato social de pertenencia. A lo largo del período analizado la caída del déficit general fue de 12 puntos porcentuales en el 25% más pobre, y de 16 puntos porcentuales en el 25% más alto (estrato medio profesional). Asimismo, en los estratos intermedios la misma fue de 6 y 8 puntos respectivamente.

Pese a los significativos progresos en las condiciones generales del hábitat de niños, niñas y adolescentes en 2009, el 86% de los/as niños/as y adolescentes del 25% más pobre residía en viviendas con al menos un problema de habitabilidad, de los cuales el 66% tiene dos o más problemas, es decir que experimenta un déficit severo en las condiciones de su hábitat de vida.

Cuando se analiza en particular los diferentes indicadores que componen el índice general de habitabilidad, se advierte que los que experimentaron mayores mejoras en el período bajo análisis (2004-2009) fueron la contaminación ambiental (presencia de fábricas contaminantes y basurales), que cayó en 11 puntos porcentuales; el déficit en las condiciones de saneamiento (déficit de cloacas y/o agua corriente), que cayó en 10 puntos porcentuales; y el acceso a red de gas natural, que cayó en 7,9 puntos porcentuales. Los menores progresos se advierten en el indicador de hacinamiento medio (niño/as y adolescentes que viven en hogares en los que habitan 3 o más personas por cuarto), que cayó 4 puntos porcentuales.

La retracción que se advierte a nivel general en el índice de habitabilidad entre 2008 y 2009 se debe principalmente al incremento del déficit en el indicador de contaminación del medioambiente (“cercanía a fábricas contaminantes y basurales”) e incrementa su incidencia entre los/as niños/as y adolescentes más pobres (50% más pobre) y en el Gran Buenos Aires más que en el interior urbano. Asimismo, es importante señalar la desigualdad social en las mejoras registradas en este indicador, en tanto entre 2004 y 2009 el espacio habitacional en términos de contaminación medioambiental de los/as niños/as y adolescentes del 25% más pobre mejoró en 11,8 puntos porcentuales, mientras que entre sus pares del 25% más alto las mejoras se estima fueron de 21 puntos porcentuales.

En particular, los progresos en el acceso a la red de gas fueron significativos en los estratos más pobres y en el Gran Buenos Aires más que en el interior urbano. Sin embargo, cabe destacar que aún un 30,9% de la niñez y adolescencia en 2009 vivía en casas que no tenían acceso a la red de gas natural, y en dicha situación se encontraba el 68,8% de los niños, niñas y adolescentes del 25% más pobre.

En el caso del indicador de hacinamiento, se advierte el menor progreso del período considerado, siendo el estrato social bajo (sectores populares de baja calificación) el más beneficiado, en términos relativos. En 2009, el 24% de los/as niños/as y adolescentes residían en hogares con hacinamiento medio, dicha incidencia alcanzaba el 46% en el 25% más pobre.

Los grandes progresos en las condiciones del medioambiente de niños/as y adolescentes se registraron en el indicador de saneamiento. En efecto, entre 2004 y 2009 el déficit en el acceso a cloacas y agua corriente bajó en 10 puntos porcentuales, de los cuales 7 puntos corresponden al período 2007-2009. Los más beneficiados fueron los más pobres entre quienes cayó el déficit en 20 puntos porcentuales en el caso del estrato muy bajo, y 12 puntos en el caso del bajo. En el contexto de estas importantes mejoras, en 2009 aún un 42,4% de la niñez y adolescencia residía en viviendas que no tenían acceso a cloacas y/o a agua corriente, déficit que alcanzaba al 68,4% de los/as niños/as y adolescentes del 25% más pobre. 

Esta democracia en la que vivimos, es hoy en día, más democracia teórica que práctica. La misma propone igualdad de oportunidades, educación gratuita y libre acceso social a las profesiones, pero la libertad que de verdad poseemos es mucho más libertad para los que disponen de más medios que para otros. Los otros, los pobres, los que nacieron humildes y condenados al fracaso, no tuvieron acceso a un sinnúmero de oportunidades, por lo tanto es mentira que la mayoría sean incapaces, sólo tuvieron distinta suerte.

Si a un chico o a una persona, le cierran las puertas en todas sus posibilidades para su crecimiento, según los analistas, es más pasible que esté inclinado a cometer acciones delictivas, que aquel que tiene todas las armas para un crecimiento ordenado. Si un chico tiene todas las armas par defenderse en la vida, llámese a esto acceso a vivienda, salud, educación, etc, es más susceptible a mejorar en la vida, que aquel al que no se le brinda ninguna de estas armas.

No sólo quienes tienen una responsabilidad mayor en el trabajo institucional se ven convocados éticamente a trabajar fuertemente en la dignificación de nuestros niños y adolescentes, sino todos los que desean un país sin desaparecidos sociales y con una infancia y adolescencia dignas que permitan el advenimiento de adultos incluidos, dotados de educación, condiciones dignas de vida y trabajo; que, así, puedan transmitir a sus hijos un legado no traumático.

Fuente: www.agenciacna.com