La ex presidenta, en la ONU, debe definir antes de marzo si retorna a Chile para competir. La coalición de Piñera debate un cambio de gabinete luego de las elecciones municipales.
Santiago de Chile. — El gobierno conservador chileno del presidente Santiago Piñera debatía un cambio de ministros, tras la derrota en los comicios municipales del domingo, donde perdió bastiones históricos como Santiago y Concepción. Se trataba de la primera prueba electoral para Piñera y su coalición de gobierno, así como un test decisivo con vistas a las presidenciales de fines de 2013. La ex presidenta socialista Michelle Bachelet se ubica cada vez más claramente como favorita, en el caso de que acepte competir. Igualmente, la deserción récord del electorado, en las primeras elecciones voluntarias en Chile, es un llamado de atención para ambas coaliciones, muy desprestigiadas ante la ciudadanía.
El oficialismo coincidió en lamentar los resultados. «Es un desastre muy grande, todo se pone cuesta arriba», dijo José Manuel Ossandón, vicepresidente de Renovación Nacional, el partido de Piñera. «Hay que lamer heridas», agregó el senador oficialista Carlos Larraín. En la oposición de centroizquierda nucleada en la Concertación surgieron voces de mesura, debido a que la abstención alcanzó casi un 60 por ciento, en la primera oportunidad en que el voto era no obligatorio y de inscripción automática y no personal. Sólo 5,2 millones de chilenos sufragaron, sobre un total de 13,3 millones de electores.
Michelle Bachelet, desde su cargo de secretaria ejecutiva de la oficina ONU-Mujer en Nueva York, llamó a las candidatas vencedoras en comunas emblemáticas, como Ñuñoa, Providencia y Santiago. «Le dije que debemos recuperar la participación ciudadana», dijo la alcaldesa electa de Providencia, Josefa Errázuriz, independiente apoyada por los movimientos sociales.
«Desde un punto de vista político, la derecha queda mal, la Concertación queda bastante mejor. Esta es una estrepitosa derrota para el gobierno de Piñera. La derecha había llegado al poder después de 50 años, y no resistió a la primera elección», afirmó Marta Lagos, jefa de la consultora Mori. El oficialismo logró un 37,47 por ciento de votos, mientras que la Concertación consiguió alrededor de un 43,1 por ciento.
Ministros en duda. Ahora, Piñera debe acelerar la salida de su gabinete de posibles candidatos presidenciables, especialmente del ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne, y su par de Defensa, Andrés Allamand. Era precisamente lo que discutía ayer en la cúpula de la coalición. Piñera, que no puede buscar una reelección porque la Constitución no lo permite, baraja dejar en libertad de acción a los ministros con aspiraciones parlamentarias, algo que por ley debe quedar zanjado antes del 16 de noviembre. «La duda está en si el presidente hará sólo un cambio para que salgan sus ministros que serán candidatos al Congreso o si el cambio también incluirá a los dos precandidatos que quieren disputar las presidenciales y hoy son ministros», explicó Patricio Navia, reconocido analista y profesor de la Universidad de Nueva York. Una salida anticipada de Golborne y de Allamand les permitiría desplegar sus campañas y mejorar su percepción, alejados de un gobierno desgastado.
Del otro lado, Bachelet aún deshoja en silencio la margarita sobre su postulación para las presidenciales de 2013. Sin embargo, para la oposición su candidatura es un hecho y está jugando estratégicamente con la demora. «El silencio es una estrategia razonable. Como va en primer lugar en las encuestas, no necesita decir nada. Si dice cosas. arriesga bajar su popularidad», señaló Ricardo Israel, analista político de la Universidad Autónoma.
«Mi percepción es que ella ya tomó la decisión de ser candidata, pero está esperando hasta marzo para regresar a Chile», arriesgó Navia. «El problema de Bachelet hoy es que la Concertación está muy desordenada y ella prefiere no estar en Chile para el aniversario del terremoto del 27 de febrero, por lo que es probable que espere su regreso hasta despues de ese aniversario», agregó. La gestión del terrible terremoto de 2010 generó críticas hacia Bachelet, entonces aún en el poder.
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