¿Qué pretenden los catalanes con su anhelada independencia?

El parlamento regional de Cataluña aprobó este jueves una resolución que apoya la convocatoria a una consulta de autodeterminación, que se realizaría durante la próxima legislatura. La independencia es una demanda que ha unido a muchos catalanes. La política, las identidad propia, las decisiones sociales y económicas, como fuente de inspiración para la cruzada.
Días antes, el gobierno catalán había anunciado la decisión de adelantar sus elecciones regionales para el 25 de noviembre, dos años antes de terminar la legislatura vigente. Su intención es que Cataluña decida su futuro frente a España en los próximos comicios.

Artur Mas, el presidente catalán, ha dicho que la consulta se hará con o sin la autorización y el permiso del gobierno central.

La masiva manifestación pro independentista de un millón y medio de personas en el pasado Día Nacional de Cataluña y el rechazo del gobierno de España a aceptar un nuevo pacto fiscal propuesto por el Parlamento catalán, en el que se pedía poder administrar sus propios impuestos y aportar menos a las arcas generales del Estado, han hecho reaccionar a Mas.

“Pero… ¿qué piden los catalanes independentistas?”, se pregunta la BBC.

«Un independentista le pediría al gobierno español que nos dejara tranquilos. Buscamos la posibilidad de ejercer el autogobierno», declara Salvador Cardús, doctor en Economía y profesor de Sociología en declaraciones a BBC Mundo. «No obstante, el independentismo no es homogéneo y presenta acentos distintos», aclara.

Aquí presentamos en rasgos generales lo que solicitan los catalanes independentistas.

Autogestión económica

«Queremos ser un país de Europa como cualquier otro. Queremos decidir qué hacer con nuestros recursos, cómo invertir, ser contribuidores netos para la Unión Europea, asumir nuestras deudas», resume para BBC Mundo Carme Forcadell, presidenta de la Assemblea Nacional Catalana, que organizó este mes la manifestación independentista catalana a la que asistieron un millón y medio de personas.

La Constitución española recoge que España es un estado solidario, por lo que cada región aporta económicamente al gobierno central un determinado porcentaje según su nivel de renta.

«Lo que no se acepta es la situación de abuso en cuanto a la carga impositiva desde el estado español a cambio de pocas inversiones. Eso genera un empobrecimiento progresivo del país. Cataluña aporta entre un 8% y un 9% de su PIB a España. En Alemania, las regiones que más aportan no superan más del 4%», asegura Salvador Cardús. «Los ahorros y gastos que supondría una Cataluña independiente quedarían reducidos al 2%, según un estudio reciente», añade.

«Tenemos una capacidad de exportación amplia, y el mundo empresarial considera que si se pudiera abrir el control de puertos o vías ferroviarias sería más productivo», señala Cardús en nota de la BBC.

No obstante, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Juan Rosell, ha calificado estos días de «barbaridad» que Cataluña plantee una secesión.

«Los argumentos económicos a favor de la independencia se basan exclusivamente en la balanza fiscal, y se minimiza el impacto comercial», explica Javier Asensio, profesor de economía aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona para BBC Mundo.

«El sistema impositivo se organiza de forma que los ricos paguen más para favorecer a los pobres. Por lo tanto, si la balanza deficitaria es el argumento para la independencia y si Cataluña se basa en estos argumentos para sostenerse, se caería el sistema. Según esto, deberían hacer un estado de ricos y otro de pobres. Me parece medieval», considera Asensio.

Formulación política propia

«Querríamos decidir nuestras políticas sociales, desarrollar nuestras leyes propias», destaca Cardús. «Un independentista le pediría al gobierno español que dejaran libertad para tomar las propias decisiones democráticamente y por cauces pacíficos. Que respete la voluntad de la mayoría de los catalanes», añade.

Según la Constitución española, no es posible realizar un referéndum vinculante que refleje si una autonomía puede independizarse. «Habría que modificar la Constitución para hacer el referéndum. Pero si hay voluntad política la Constitución se interpreta para que haya algún acuerdo», ha declarado estos días en la radio pública española Joan Botella, decano de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Mas ya ha adelantado que hará la consulta de autodeterminación con o sin la autorización del gobierno.

Los catalanes necesitarían una nueva estructura política interna, exterior, un ejército independiente. «En caso de independencia habría que ver qué pasa con la inversión extranjera, con la repartición de las embajadas…», prevé Asensio.

Reconocimiento de identidad

«Aspiramos a alcanzar un reconocimiento internacional de realidad cultural de Cataluña. Tener presencia con voz propia, que seamos reconocidos como una cultura completa y con una lengua milenaria», declara Cardús.

«No sentimos que haya un reconocimiento de nuestra identidad, nuestra lengua y nuestra cultura», recalca Forcadell. «Nosotros nunca hemos decidido que queremos ser españoles, lo somos porque perdimos una guerra», cuenta Forcadell. «La independencia es del pueblo, y la democracia está por encima de las leyes», considera.

Fuente: BBC