La conferencia sobre desarrollo sostenible dejó una importante cantidad de desechos en Brasil. La cifra incluye los desperdicios recogidos en el centro de convenciones y en los locales donde se realizaron eventos paralelos.
La Compañía Municipal de Limpieza Urbana informó que la cumbre organizada por la ONU en Río de Janeiro dejó el legado poco ecológico de 60 toneladas de basura entre residuos del centro de convenciones Riocentro -donde se realizó la reunión oficial- y el resto de las locaciones.
Los esfuerzos de Naciones Unidas y de las ONG para que sus citas en pro del desarrollo sostenible no dejaran muchos desechos, entre ellos la distribución de los documentos por vía digital, no impidieron que quedara un elevado volumen de desperdicios.
El total de basura de Río+20 es casi la sexta parte de las 370 toneladas dejadas en la playa de Copabacana por las cerca de dos millones de personas que participaron en la última fiesta de fin de año.
Según el coordinador de sostenibilidad de la cumbre, el biólogo Francisco Nilson, los organizadores realizaron campañas para concienciar a los participantes de los diferentes eventos sobre la gestión correcta de los desechos.
Otra estrategia fue preferir materiales biodegradables, como los vasos para el agua, que fueron fabricados con residuos vegetales de la caña de azúcar y del maíz, y materiales sostenibles, como las botellas portátiles y reutilizables que fueron distribuidas para reducir el consumo de vasos.
Río+20 terminó con una declaración final que algunos negociadores y las ONG consideran como poco ambiciosa y sin muchos compromisos, entre ellos la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.
Fuente: EFE