No sólo en la Argentina la inseguridad ocupa la atención de la sociedad en su conjunto, sino que es algo que nos une a los habitantes de toda Iberoamérica, ya que según un trabajo efectuado por la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales), esta es la principal cuestión que preocupa a los habitantes de la región.
El mayor deterioro que ha sufrido la situación social, con una mayor desigualdad entre aquellos que más tienen y los que menos tienen, con las consecuentes injusticias sociales que ello acarrea, ha convertido a los países de Iberoamérica en caldo de cultivo para un aumento sin límite de los hechos delictivos, así como también para el desastre de las relaciones laborales, donde tener un empleo digno ya pasa a ser un lujo para buena parte de la población.
Los hechos delictivos que cada vez con mayor violencia y frecuencia, abrieron el debate en las respectivas sociedades, que busca soluciones a un problema que se ha visto acrecentado por los hechos de inseguridad que se viven en forma cotidiana, pusieron como nunca antes un tema tan delicado como la inseguridad en el tapete de la discusión política.
En su Estudio de Opinión Pública en Latinoamérica sobre Gobernabilidad y Convivencia Democrática, la Flacso muestra la percepción del ciudadano de la región sobre la inseguridad, ya que en lo que respecta a la sensación de inseguridad el estudio indica que aproximadamente 7 de cada 10 personas se sienten preocupadas, en algún grado, por ser víctima de un delito con violencia, indicador que forma parte del 91% de los latinoamericanos que se muestran amenazados por alguna de las formas de delincuencia existente.
A la hora de estudiar la causa de dicho agravio social los investigadores del estudio encontraron que como motor de la violencia está el desempleo con un 21% de las percepciones, la falta de oportunidades educativas con un 18% y la pobreza con un 12%, siendo los tres elementos consecuencias tangibles de la reducida confianza social con la que cuentan las estructuras de Gobierno.
Un dato relevante que se extrapola de la encuesta es el hecho de que el 50% de la población percibe un aumento sustancial de la violencia en su entorno durante el último año, elemento que se constituye en una paradoja del informe si se aprecia que también el 50% de los encuestados no tuvieron que enfrentar la delincuencia y por ello no tomaron acciones para mitigar la inseguridad. En 9 de los 18 países se señaló al desempleo como la principal causa de la inseguridad. La falta de oportunidades educativas se indicó como la principal causa en 6 países. Un aspecto relevante es que la población percibe en un 58% que en su comunidad hay venta y consumo de drogas, situación que se complementa con un 60% que considera que no hay suficientes policías.
América Latina ¿Diría usted que la delincuencia es una amenaza…? (2009)
(En términos porcentuales los que creen que es “algo importante” y “muy importante”)
Costa Rica: 95,6%
Honduras: 95%
Venezuela: 94,4%
Panamá: 93,8%
Guatemala: 93,7%
Bolivia: 93,2%
Perú: 92,8%
El Salvador: 92,3%
Ecuador: 91,6%
México: 91%
Paraguay: 90,4%
República Dominicana: 90%
Argentina: 89,9%
Chile: 89,4%
Nicaragua: 88,9%
Brasil: 88%
Colombia: 88%
Uruguay: 85,8%
En la región no hay sólo un factor que sea determinante en el aumento de estas problemáticas en la consideración popular, sino que son muchas las que contribuyen a que las mismas aumenten en vez de descender, y todas ellas pasan por la situación de pobreza, miseria y marginalidad a la que se ha sumergido a buena parte de la población desde hace varias décadas, sobre todo con la implementación de las políticas neoliberales de los ’90.
En una región donde la educación y la salud está cerrada a sólo una pequeña parte de la población, donde la vivienda propia y digna está destinada a unos pocos privilegiados, donde el trabajo pasa a ser un lujo y no un derecho, y se incentiva más al pillo que está en el poder y hace todo por izquierda en vez de subir peldaños legalmente, todo esto termina siendo el principal caldo de cultivo para que las personas no tengan otra salida que la delincuencia.
Un problema complejo que requiere de soluciones concretas y rápidas, para poder acabar de esa manera con los flagelos que socavan a la sociedad latinoamericana en su conjunto. Si bien los mismos no pueden resolverse en el corto plazo o mediano plazo, sino que llevará varios años, los diferentes gobiernos pueden llevar adelante políticas que sirvan para prevenir una situación que aumenta en vez de disminuir con el correr del tiempo.
Una cuestión complicada la del futuro en la región, con sociedades partidas al medio por la desigualdad y las impericias gubernamentales para resolver los problemas de fondo de las mismas, por lo cual todo lo que se implemente de cara al futuro, tendrá injerencia en la vida de millones de ciudadanos de Latinoamérica, que esperan vivir en paz y sin problemas su vida.
Fuente: agenciacna.com