Trezeguet quiere el ascenso pero también reencontrarse pronto con el equipo «más concreto» del país. Piel de gallina, asegura que «River tiene más hinchas que Boca». La incentivación, las presiones y sus sueños.
-Es cierto lo que dice Almeyda, que a los 34 años hay que cuidar los músculos hasta para bajar de la cama?
-Je, es verdad que a esta edad le presto mucha más atención a lo físico que un pibe de 20 años. Los detalles hacen la diferencia y me siento bastante bien.
-Igual, te viene bien este parate: contra Central llegaste con lo justo.
-Sí, claro. Tuve una inflamación en un tendón, pero ahora ya me estoy entrenando a la par de mis compañeros. Acá estamos muy unidos, todos mentalizados en los tres partidos que faltan: en estos momentos importan poco las palabras y mucho los hechos, y sabemos perfectamente lo que tenemos que hacer.
-¿Qué? -Ganar. Ganar estos tres partidos como sea y después esperar algún traspié de los otros equipos que están arriba. De todos modos, ahora es fundamental pensar en nosotros y después el destino dirá…
-Y si ese destino los pone en una final de Copa Argentina contra Boca, ¿te gustaría jugarla?
-Síiiiiii, me encantaría. Contra Racing va a ser un partido duro, un clásico, una semifinal de copa, pero está claro que el objetivo es ver si hay una posibilidad de jugar contra Boca.
-¿Hoy Boca es el equipo que mejor juega en el fútbol argentino?
-No sé si el que mejor juega, pero seguro el más concreto. Está al frente de todas las competiciones y Román viene haciendo una temporada única, su juego se aprecia en todo sentido, es quien le da el tiempo justo al equipo. Ofensivamente concreta lo poco que genera y en defensa tiene mucha experiencia y una solidez increíble; hoy en día ves a un equipo sólido que no tiene pánico en ningún momento.
-¿Coincidís con Almeyda en que se acabó el mito de la mitad más uno?
-Y, por lo sentimental, para mí River tiene más gente que Boca. Ahora bien, con el tiempo esperemos poder conseguir lo que hoy está haciendo el rival. Porque nuestro objetivo inmediato es el ascenso, devolver a River al lugar que merece, pero en el futuro tiene que volver a ser el de siempre, el que ganaba copas y campeonatos.
-¿Y cómo ves que esa gente no pueda ir a la cancha ante Patronato?
-Está mal, mal, muy mal. Porque más allá de que no los dejen ir, los hinchas de River irán igual. Es así. Viendo lo que moviliza esta camiseta, la pasión y la intensidad con la que se está viviendo esta etapa, no tengo ninguna duda de que van a ir aunque se lo prohiban. Esto no será un inconveniente para River, todo lo contrario.
-¿Te motiva más jugar frente a Boca, aunque sea Boca Unidos?
-Je, je… Será un partido difícil, como los otros dos que nos quedan. Enfrentaremos a rivales que llegan con máxima tranquilidad, que no se juegan nada ni en lo bajo ni en lo alto de la tabla, pero al mismo tiempo preocupan porque son equipos que van a venir a disfrutar. Y disfrutar no quiere decir otra cosa que arruinarnos la tarde.
-¿Pensás que como en su momento la mayoría deseaba el descenso de River, ahora lo que quiere es que no ascienda?
-Es lo que se dice, sí, lo que se habla. Y nosotros lo sabemos desde el principio del campeonato. Yo llegué seis meses después, pero los muchachos que arrancaron el torneo desde la primera fecha tienen rivales que se juegan una final. Lo afrontan de una manera que va más allá de todo, dejan la vida porque todos se quieren mostrar y hacer el partido del año contra River. Es lógico y también correcto, porque si yo estuviera del otro lado, haría lo mismo. Contra nosotros juegan muy incentivados.
-Ortiz, el técnico de Boca Unidos, habló de otro tipo de incentivación…
-Sí, lo leí, lo leí…
-¿Y? -No me produce absolutamente nada. Yo creo que la mayor motivación de Boca Unidos será venir a jugar al Monumental. Pensá que para muchos de sus jugadores será el primer partido en el Monumental… Después, lo económico puede influir, por qué no, pero la motivación ya está ahí, en lo deportivo.
-¿Te sorprende que se hable de esto?
-No, para nada. Además, nosotros tenemos una obligación, que es ascender, y mayor incentivo que el nuestro no puede tener nadie. Ya no nos queda más margen de error.
-¿Hiciste alguna promesa en caso de ascender?
-Todavía no pensé absolutamente nada. La verdad que sería un alivio enorme… Yo lo estoy viviendo hace cinco meses, así que imaginate los pibes que están hace un año: creo que ellos sí estarían dispuestos a hacer cualquier cosa. A lo largo de mi carrera pasé por varios lugares, ya tuve la posibilidad de ganar unos cuantos títulos, así que me pondría muy contento por los más chicos. Sería bueno para no sufrir tanto…
-Antes del descenso, Almeyda dijo que, por la calidad de los más chicos, River iba a ser el Barcelona de Sudamerica. ¿Vos ves tan buen material? -Si River mantiene esta base, a futuro puede pensar en conseguir cosas importantes. Veo un grupo interesante y unos cuantos jugadores con futuro europeo, gente joven que se está haciendo con una obligación. Y todo esto les va a servir porque allá no te regalan nada, no existe tiempo de aprendizaje.
-A los 20 años vos fuiste campeón del mundo. ¿La presión de jugar esa final es comparable con la que hoy tienen los más jóvenes del plantel?
-Sí, totalmente. Por eso a los más chicos intento transmitirles lo mismo que me decían a mí los más grandes de aquella selección francesa. Que traten de disfrutar, que asimilen esta presión de manera positiva. Nosotros, desde el más chico hasta el más grande, tenemos la inmensa posibilidad de entrar en la historia de River. Y esta historia se va a concretar si salimos campeones o si ascendemos. El resto es lo mismo que nada.
-O sea que, a esta altura, salir campeones o segundos da lo mismo…
-Queremos salir campeones, ése es nuestro objetivo, porque además significaría un título.
-¿No firmarías ya mismo el segundo ascenso?
-Y, sí, porque volver a Primera es lo fundamental. River tiene todo para lograrlo. Ahora hay una presión muy importante, pero es la que se siente desde la primera fecha. Esto de la obligación de ascender lo estamos hablando desde que se descendió. Por ahí, para los otros equipos los objetivos eran distintos o se fueron dando con el correr del torneo. Por eso siempre les dije a los más chicos que disfruten de lo que pasa, que no se transforme en algo negativo.
-¿Y lo entienden?
-En ese sentido estoy tranquilo porque veo un grupo armonioso, veo que los pibes están bien. Lamentablemente el crecimiento de ellos es más rápido que lo normal, se tienen que hacer más de golpe y a los golpes. Pero es lo lindo del fútbol. Hoy tengo 34 años y sé que después te quedan los recuerdos y, a la larga, estos también son lindos momentos. Hay que aprovecharlo al máximo porque lo que estamos viviendo en River es importante y puede llegar a ser único.
– Pero hay veces que la presión es más fuerte.
-Es verdad que existe gran presión mediática y de la gente. Aunque lo de la gente es lógico. Viene sufriendo hace años y tiene ganas de sonreír. Y River debe volver a ser el de antes.
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