Central va en busca de las semifinales de la Copa Argentina, enfrentando nada menos que a Boca en San Juan. El partidos a las 19.45 y tansmite Canal 7.
La memoria siempre pone las cosas en su lugar. Por eso el partido que hoy jugarán Central y Boca convoca a las remembranzas. Arrastra a una historia singular, con choques memorables y con una rivalidad imperecedera. En esta ocasión, el desafío mayúsculo será pulsear por avanzar a las semifinales de la Copa Argentina, una competencia a la que Juan Antonio Pizzi nunca miró de reojo.
El carrusel de compromisos trajo de nuevo a Central a instalarse en San Juan, la misma ciudad que se transformó en un inflador anímico para los canallas cuando eliminaron a Belgrano hace más de un mes por los octavos de final.
No hay desmesura en promocionar el partido que se jugará en el estadio del Bicentenario como un choque entre dos punteros. Los dos mejores en sus respectivas categorías. De todas maneras no hay dudas de que Boca hoy se encuentra en otra dimensión futbolística con relación a cualquier equipo de nuestro fútbol. No es un capricho de la providencia que toda apuesta que realiza Julio César Falcioni, con suplentes incluido como lo hará hoy, ya logró que la crítica le pegara el cartelito de mejor equipo del país. Igual, estas conclusiones mutan en letra muerta a la hora de analizar las posibilidades de cada uno en una competencia que ya dio sobradas muestras de no casarse con nadie. Mucho menos con equipos que en los papeles asoman como inferiores. Deportivo Merlo, que justamente espera al vencedor de esta llave, puede dar fe de ello.
En este contexto tampoco habría que dudar de esa condición de alquimista que viene mostrando Central para mostrarse a gusto en situaciones extremas. No sólo no se siente menos que nadie, sino que transmite una convicción en una idea de juego. Es un equipo que supo encubrir sus defectos y potenciar sus virtudes. Aunque el gran mérito es que casi nunca actúa bajo emoción violenta. Su juego ya tiene mecanismos incorporados para asentarse cuando divisa algún frente de tormenta. Así lo hizo en el último tramo de la B Nacional, donde encadenó siete victorias consecutivas y le refregó en la cara un empate a River para darle más sustento al sueño del ascenso directo.
Además el equipo cuenta con la buena estrella que significa tener sentado en el banco a un técnico serio como Pizzi. Un entrenador reflexivo, de un análisis pormenorizado de las situaciones. Que si no se plegó a cambios abruptos cuando la mano venía algo cambiada, mucho menos lo hará ahora. Se estima que la formación canalla se parecerá bastante a la que jugó el sábado ante River. Además el parate que sufrirá el torneo por la disputa de una nueva fecha por las eliminatorias les permitirá a los que jueguen gambetear a ese adversario adicional que es el cansancio.
Ni la visión más despreocupada puede catalogar al partido entre Central y Boca como uno más. Será un choque entre punteros. Es cierto, de diferentes categorías. Pero igualados en la ilusión de quedarse con el título del campeón más federal del país.
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